jueves, 20 de enero de 2011

Grandes Sagas (de ayer y hoy): Falsas Apariencias


Bueno, hasta que coja más tiempo, creo que la cosa va a ir de escribir poco, así que la saga de hoy es algo un poco cogidito por los pelos, ya que es película + continuación, Falsas Apariencias (1999) y Más Falsas Apariencias (2004). Sí, es un truco, 2 películas no deberían denominarse una “saga” pero al caso, para mí, cualquier película y sus posteriores continuaciones, sea una o sean mil, me valen como saga. Así que esta saga básicamente consiste en que Matthew Perry hace un personaje que sin ser Chandler, se comporta como Chandler, aunque se llama Oz, y Bruce Willis hace las veces de un asesino a sueldo, Jimmy “El Tulipán” Tudeski.


Falsas Apariencias (1999):
Dirigida por Jonathan Lynn, la película es la clásica “comedia” de situación, en la que un aburrido dentista que vive en Canadá intenta ser liquidado por su mujer, que ha contratado a una asesina a sueldo. Pero un día aparece en la casa de al lado un nuevo vecino, El Tulipán Tudeski, al que Oz reconoce como famoso asesino a sueldo. Enterado del plan de su mujer intentara que El Tulipán la liquide, así que la cosa, como es de esperar, se liará más y más.
Más que una comedia me parece una comedieta, el argumento es predecible y relativamente entretenido, aunque no demasiado, sirve de mero hilo para un buen número de situaciones, más o menos entretenidas, en las que Bruce Willis hará de tipo duro intimidando a Matthew Perry, algunas de broma y otras en serio, y Matthew Perry hará de Chandler, y estos dos ingredientes, según a quien y según como, pues pueden hacer gracia.
Al margen de todo esto, esta película deja al principio una escena que me parece un auténtico puntazo, y a la que muchas veces me remito en mi vida cotidiana, la famosa escena de la hamburguesa con mayonesa, porque cualquier americano de sangre roja sabe que lo único que se le puede poner a una hamburguesa es KETCHUP!




Más Falsas Apariencias (2004):
Secuela directa y coherente con la anterior, dirigida esta vez por Howard Deutch, en la que resulta que secuestran a la mujer de Oz, y este no tiene más remedio que recurrir a El Tulipán Tudeski para que le ayude.
La verdad es que no es nada buena, de hecho, bastante mala (no, no soy lelo escribiendo, es que a veces me gusta poner estas redundancias que suenan como una gilipollez, muy de entrevista de futbolista). El caso es que se parece demasiado (y muy poco) a su predecesora. Demasiado en el sentido de que es otra vez lo mismo sin aportar nada nuevo, y muy poco en el sentido de que los chistes, en mayor número, tienen mucha menos gracia, siendo especialmente patéticos los personajes de “los malos” de la película.
Poco recomendable, la verdad, la primera estaba en un frágil equilibrio aunque era graciosa y ahora es todo un clásico, por la conjunción Willis-Perry, curiosamente a los que les gusta el uno también les gusta el otro, pero la secuela es realmente mala y para olvidar.

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