miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Enfermedad de Waterworld (EWW): Waterworld (1995)



Y la sección paralela al síndrome de Independence Day es La Enfermedad de Waterworld (EWW), que consiste en esas películas que se las prometían como “la película definitiva”, grandes presupuestos, muchos esfuerzos empleados en la realización de productos que luego fueron un auténtico descalabro en taquilla, bien porque la película fuera realmente mala, o bien porque sin dejarla despuntar la crítica se cebó con ella, llegando a veces a descuartizar sin piedad la película y machacar al director.
La película de hoy, como ocurrió ayer, es obvia, la que da título a la sección, Waterworld (1995), dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por Kevin Costner, que tras el increíble éxito de Bailando con Lobos (merecido), se debió creer Clint Eastwood y se lanzó nada menos que a realizar la que entonces fue la película más cara de la historia, que no la dirigió, pero a pesar de todo, es a él a quien se le atribuye el fracaso de esta película. Todo el presupuesto, evidentemente, fue un chorreo destinado a grabar carísimas escenas en pleno mar, vestuario, efectos especiales, pirotecnia, maquetas y la dificultad de rodar en el agua.
Casi 2 horas de duración, de escenas que en más de un momento resultan plomizas, con un protagonista que parece todo virtudes, una pareja de chicas que representan todos los tópicos que de ellas podría esperarse, y un malo encarnado por Dennis Hopper, que realmente da penita, es seguramente la parte más insoportable de toda la película. El guión, con idas y venidas, resulta al final un poco aburrido, uno ya se ve venir el final desde mucho antes y solo espera a ver cómo se resuelven las cosas. La película, igualmente, tiene algún que otro punto de dudoso ingenio por parte de los guionistas, por ejemplo, al principio resulta muy chocante que Kevin Costner tenga que recurrir a depurar su propia orina para poder hidratarse, pero dados a tener que depurar agua salada y amarilla, ¿por qué no depurar algo de la infinita inmensidad de agua salada que lo rodea?
La película fue un terrible fracaso en taquilla, que dio al traste con la carrera de Kevin Reynolds (que había dirigido Robin Hood y Rapa Nui), y también con la de Kevin Costner, que vería su siguiente película, Mensajero del Futuro, aun mas descuartizada por la crítica.
A pesar de todo lo que se ha dicho, a mí nunca me ha parecido realmente tan mala, los efectos son muy buenos, el guión, a pesar de todo resulta medianamente entretenido. El problema de la película, sin duda, es Kevin Reynolds, que al igual que ocurriera en Robin Hood, se empeña en hacer unos “malos” estilo Hollywood, que pasan la barrera de lo lamentable, y se adentran de lleno en el mundo de lo realmente vergonzoso. Por más que intente Dennis Hopper (gran actor), el personaje no resulta creíble en ningún momento, solo genera una sensación de rabia interior deseando que el personaje deje de ser tan estúpida y tópicamente un “malo de comic barato”.

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