sábado, 4 de diciembre de 2010

La Película de la Semana: El Hombre Bicentenario (1999)

Bueno, en una semana en la que he visto unas cuantas películas que suponía buenas y no han fallado (Tomates Verdes Fritos, El Guardaespaldas, Esfera, Uno de los Nuestros), por lo que su calidad no ha resultado sorprendente sino que han estado más o menos en la línea que se esperaba, ha sido difícil elegir, pero creo que el premio se va de última hora para El Hombre Bicentenario.
La película, de 1999, y basada en el libro homónimo de Isaac Asimov, es una de esas pocas y especiales películas dirigidas por Chris Columbus (director de las 2 primeras de Harry Potter, de las 2 primeras de Solo en Casa, y productor y/o guionista de cintas tan recordadas como Los Goonies, Gremlins o Abyss). La banda sonora, estupenda, corre a cargo de James Horner, 8 veces nominado al Oscar (y ganador de 2), que mantiene su habitual estilo sinfónico parecido al de Williams o Goldsmith.
La historia es algo así como una visión futurista de Pinocho, un Pinocho robótico, muy del estilo de Asimov, que sufre una extraña anomalía que le hace tener sensaciones humanas, y poco a poco, mediante aprendizaje propio y mejoras técnicas ir convirtiéndose en algo cada vez más humano con el paso de los años.
A la película se le pueden achacar algunas cosas que hacen que no sea redonda, para empezar, la historia es más adecuada para un libro (y como tal se concibió), porque abarca 200 años, y muchos personajes vienen y van, solo se mantiene en la historia Andrew (el robot protagonista) y realmente más que un argumento claro, está compuesta de multitud de pequeñas historias. Además de esto, Robin Williams no da mucho la talla, no va a ser su papel más recordado y no creo que fuera el actor adecuado para esta película (solo hay que fijarse en la desafortunada portada, que no indica nada de lo que puede verse en la película).
Pero igual que tiene sus cosas malas, también tiene muchas cosas buenas. Para empezar, la historia es difícil de llevar a la pantalla, pero aun así está llevada de forma estupenda, con una imaginación y una realización para los escenarios futuristas muy cabal y muy lograda. Los efectos especiales son una auténtica maravilla, el maquillaje de los robots recuerda mucho a Hearthbeeps (1981), y todo esto, en conjunto, hace que la sensación de futurismo sea realmente creíble. Sin duda este es el punto más fuerte de la película, junto con la parte inicial protagonizada por Sam Neill.
Lo dicho, no sé si es la mejor película comparada con las demás que he visto esta semana, algunas de gran nivel y que me han parecido muy buenas. No obstante, creo sin duda que es la película con la que más he disfrutado estos días.

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