sábado, 25 de diciembre de 2010

La Bizarrada (Navideña): Santa Claus Conquista a los Marcianos (1964)


Los años 60 son unos años bastante confusos para el cine americano, concretamente la etapa que comprende del año 62-63 al 68. Fueron unos años en los que el boom de los 50 se vino abajo, y en general todo el cine americano perdió mucho fuelle y terreno con respecto al cine europeo. Durante esta etapa destacan los que se exprimieron a fondo para dar como resultado lo que serían las buenas películas de finales de los 60 y principios de los 70, e igualmente destacan, aunque por otros motivos, los que estaban empeñados en seguir machacando viejas fórmulas, que llevaban años siendo ineficaces y/o muertas, pero que a pesar de todo creían que podrían volver a resurgir. Es durante estos años, concretamente en 1964 cuando aparece la bizarrada de hoy, todo un ejemplo de Ciencia Ficción de los 50, que un incipiente exploitation cogido de la mano de un cine de lo más infantil intentaron hacer que tuviera éxito, sin duda, demasiado tarde.
La película, cuyo título y caratula tiran de espaldas, producida por Embassy Pictures Corporation (casi recién fundada y que en los 80 tendría algún triunfo) y dirigida por Nicholas Webster (que nunca hizo nada bueno), no fue del todo mal recibida en su época, no obstante ha sido incluida por varias publicaciones en típicas listas de “100 Worst”, e, hilando más fino, también en listas de 50 Worst y 10 Worst. Dicho esto, no cabe esperar nada bueno de una de las mayores bizarradas de todos los tiempos, hecha hace más de 40 años, en una época en la que las bizarradas no eran el cine amateur de hoy día, sino que algunas tenían los medios de cualquier otra película de su época.
Entrando en el asunto, la cosa va de una familia de marcianos, Momar, Kimar, Girmar y Bomar (Mom Martian, King Martian, Girl Martian y Boy Martian), algo así como los reyes de Marte, los hijos no paran de ver la tele terrestre y están descuidando su educación, embelesados especialmente por una entrevista a Santa Claus, así que los padres recurren a Chochem (que en Yiddish significa “Genio”), que les dice que el sistema marciano es muy anticuado y los niños necesitan una figura como la de Santa Claus. Así que ni cortos ni perezosos no se les ocurre otra cosa que ir a la Tierra a raptar al mismo Santa Claus. Uno de los componentes de la tripulación, Voldar, está empeñado en acabar con Santa Claus, pero sus acciones siempre acaban siendo frustradas. A la llegada a Marte, Santa se pondrá a fabricar juguetes y Voldar seguirá empeñado en sus planes.
Si la premisa es de por si malísima, y el argumento es de lo más penoso que podría imaginarse, la puesta en escena es sin duda lo que hace que esta película pase de ser mala sin más a ser una de las peores de la historia. Está claro desde un principio que es un ejemplo de exploitation infantil, destinada únicamente a consumo infantil, pero estoy convencido de que no solo hoy sino cuando fue estrenada, esta película puede cansar a cualquier niño, de la edad que sea, en apenas 10 min, y no querer ver ni uno más. La película no es que tenga un argumento claro, está la historia de raptar a Santa, llevarlo a Marte y todo eso, pero como no da para mucho, la miga del asunto son los infatigables esfuerzos de Voldar para asesinar a Santa. Pero estos esfuerzos son de una estupidez que resulta ingenua para cualquier niño, y no solo eso, es que la resolución de las situaciones y las reacciones de Santa (riéndose siempre de forma muy teatral) es tan tan penoso y tan tan ingenuo, que la reacción que acaba provocando es de pena y lástima, sobre todo considerando las mentes adultas de las que salió esto, que no tuvieron ni el más mínimo atisbo de creatividad para hacer algo visible para un niño. Además de eso, la fotografía, aunque a color, es realmente horrorosa, los efectos especiales son malísimos, como ocurre con los decorados y vestuario.
No es una bizarrada de las peores que he encontrado, en cuanto al contenido (me refiero a comparándola por ejemplo con cosas como La Matanza Caníbal de los Garrulos Lisérgicos o Sukeban Boy, ya que es de una época totalmente diferente), pero es un claro ejemplo de lo que eran las bizarradas en una época en la que cualquier persona no podía hacer una película por su cuenta, y también claro ejemplo de los extremos a los que puede llegar el cine.

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