sábado, 20 de noviembre de 2010

La Película de la Semana. Un Trabajo en Italia (1969)


Esta semana, no sé si habrá sido la mejor película que he visto, pero desde luego ha sido toda una sorpresa. Un Trabajo en Italia (1969), de titulo original The Italian Job, que a todos suena del remake de 2003, que la verdad es que era entretenida y tenía un reparto muy interesante, pero yo al menos en su momento no supe que era un remake.
Durante los años 60 hubo un auge de cine británico, que dio sorprendentes resultados en varios ámbitos, a principios de la década la fórmula más usada fue el terror (principalmente en manos de la Hammer y de otras productoras que surgieron a su sombra), pero ya a finales de los 60 y principios de los 70 el terror empezaba a estar demasiado trillado. Gracias a la entrada en vigor de la diferenciación por edades en lugar del código Hays, durante estos años la creatividad se disparó, por una parte el terror empezó a explorar terrenos más para adultos, aumentando la cantidad de sangre y mujeres ligeras de ropa que salían en pantalla, y por otra parte otro tipo de películas, sin elementos visuales prohibidos antes pero de argumentos de moral dudosa que ahora tenían vía libre.
Tal es el caso de la película que nos atañe en la que el protagonista de la película es un ladrón (Michael Caine) que acaba de ser liberado y al poco de salir descubre un plan de un amigo suyo para dar un golpe de 4 millones de dólares. Como su amigo había muerto en un “accidente” decide llevarlo a cabo el mismo. Para ello tendrá que buscar la colaboración de quien pueda y acaba recibiéndola de manos de un curioso mafioso inglés que está en la cárcel aunque no obstante vive como un auténtico rey (además de tener una sospechosa libertad para manejar todos sus negocios fuera de la cárcel).
La película es la clásica película de ladrones, en las que primero hay una idea, luego se traza un plan, se busca un equipo y se lleva a cabo. Al realizarlo surge alguna complicación que tendrá que ser solucionada improvisando. Hasta ahí tenemos lo clásico, pero claro, esta es una película británica y no americana, así que lo clásico se vuelve menos clásico cuando empiezan a surgir uno tras otro multitud de detalles realmente gamberros y/o “cómicos” que hacen la película entretenidísima. Por ejemplo, el mismo personaje de Michael Caine, que le va como anillo al dedo, esa extraña mezcla de hooligan y flema inglesa, y muchos otros que es mejor verlos que contarlos.
En cuanto al argumento, la historia consiste en el asalto a un convoy que regularmente un día a la semana atraviesa Turín, y en concreto, un día clave va a ir cargado de 4 millones de dólares en oro provenientes de un contrato de FIAT en China, coincidiendo, además dicho día con un partido de futbol entre Italia e Inglaterra. La ciudad (al menos en esa época) es una de las más congestionadas del mundo en cuanto a tráfico se refiere, así que provocando un caos en la central de trafico el convoy quedaría atrapado y perfecto para asaltarlo si se tiene una buena vía de huida. Para la huida, además de otros vehículos se disponen los 3 famosos minis, perfectos para usar cualquier vía de escape despejada, vías que incluirán aceras, galerías comerciales, escaleras, el tejado de un edificio e incluso el circuito de pruebas de Lingotto, situado en la azotea de la fábrica de FIAT. Este tramo final, con la persecución de los 3 minis por parte de la policía, es realmente genial, al igual que el final de la película, que no tiene desperdicio, incluyendo además entre estas dos escenas otra más en la que toda la cárcel celebra el éxito del robo en honor del mafioso ingles mencionado arriba.
Lo dicho, sin duda, la película de la semana.

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