martes, 13 de diciembre de 2011

Grandes Sagas. Terminator


Hablando de Schwarzenegger el otro día, vuelvo a él, necesariamente, para hablar de Terminator, porque además me vi las dos películas (otra vez, y seguidas) anteayer. La culpa la tiene Eliana, que resulta que en su creciente nivel de frikismo cinematográfico no había visto ninguna, así que tras insistir, decidió verlas, y aproveché para verlas yo también. El caso es que esto me dio una oportunidad doble, primero de volver a ver Terminator 2, debe ser la vez 15.000, más o menos, que la veo, pero además, tener una primera opinión, de alguien que la veía por primera vez (cosa que yo ya no puedo recordar, como fue mi primera impresión).

Terminator (1984)
Pero empecemos por el principio, allá por el 84, James Cameron dirige su segundo largometraje, el primero realmente original, ya que había debutado en el 81 de la mano de Roger Corman en Piraña 2.
En el futuro, un sistema de Defensa llamado Skynet tomó conciencia de sí mismo, y a partir de ese momento se desencadenó una guerra en la que las máquinas ganaron y tomaron el control del planeta. Los pocos humanos supervivientes resisten como pueden mientras son aniquilados. Bajo el mando de John Connor la Humanidad tiene una nueva esperanza, de manera que Skynet envía al pasado a uno de sus Terminator, para acabar con Sarah Connor, la madre de John, eliminando así el problema de raíz. John Connor, por su parte envía a su mejor soldado para que proteja a su madre.
La premisa era ciertamente original en la ciencia ficción, porque hasta entonces, poco o nada se habían mezclado en la misma película un futuro apocalíptico y viajes en el tiempo (a partir de entonces se haría más, recordemos 12 Monos). Una combinación de acción, tiros y ciencia ficción, aderezada con persecuciones, punkis ochenteros y mucha pirotecnia. Pero seguramente el mayor acierto de la película sea la elección de Schwarzenegger como el Terminator, una decisión que ha pasado a la historia del cine, porque tal vez en manos de otro actor habría deparado en otra película totalmente diferente, y tal vez olvidada hoy día, pero desde luego, soy incapaz de concebir esta saga sin Schwarzenegger, puede que el papel sea plano, puede que consista en poner cara de tabla y no actuar, pero desde luego, lo clava.
Echando un ojo al reparto, además de Linda Hamilton y Michael Biehn, tenemos algún que otro secundario digno de mención, como Lance Henriksen haciendo de policía (que ya trabajó con Cameron en Piraña 2, y volvería en Alien 2) y casi como cameo, aparece al principio Dick Miller como dependiente de la tienda de armas; Dick Miller llevaba apareciendo en casi todas las películas de Roger Corman desde principios de los 60.
Por ponerle alguna pega, tal vez sea demasiado incipiente, el segundo largometraje, después de ni siquiera completar Piraña 2 (que además era mala), y eso se nota especialmente en los efectos especiales, que en algunos momentos, como cuando se quita el ojo, o ya al final cuando solo es un armazón metálico, se notan bastante.

Terminator 2 (1991)
Hace mucho, mucho tiempo, cuando dediqué una semana a los 80, terminaba diciendo que los 80 terminaron en el año 91, con el estreno de Terminator 2, al volver a verla, me mantengo en la decisión. Terminator 2 seguramente sea la última gran película de los 80, después de ella todo fueron ruido y explosiones.
La historia nos vuelve a traer 2 personajes enviados en el tiempo, un modelo Terminator T-800 (nuevamente Schwarzenegger) y el nuevo modelo T-1000 (Robert Patrick). Ambos comienzan una desenfrenada carrera por ver quien llega antes a John Connor, que ahora es un adolescente (que vive en una casa de acogida porque Sarah Connor está en un psiquiátrico).
A partir de aquí no se puede seguir escribiendo sin recurrir a spoilers, así que quien aún no la haya visto, que no siga.
Al encontrar a John, se descubre que el T-800 está reprogramado para protegerlo, mientras que el T-1000 intentará matarlo. Además, es de metal líquido, por lo que además de poder tomar la forma de cualquier cosa o ser que toque, o transformar sus extremidades en armas mortales, las armas de fuego no le hacen mucho daño, apenas unos agujeros que se recomponen al instante, pero al menos los impactos logran frenar momentáneamente su ímpetu.
A partir de ese momento todo son persecuciones y huidas. El T-800 y John van al psiquiátrico a rescatar a Sarah, luego se armarán hasta los dientes e intentaran destruir el origen de Skynet, mientras siguen huyendo del T-1000.
La película, además de contar con unos efectos especiales realmente geniales, ganadores del Oscar (obra de Stan Winston), nos deja un sinfín de escenas míticas. Escenas como la persecución en moto por el canal, mientras el T-1000 los persigue en un camión, haciendo caso omiso de su integridad ya que… carece de ella, puede recomponerse. Esto hará que las persecuciones sean mucho más peligrosas, ya que el T-1000 no necesita cuidarse de accidentes. La escena del psiquiátrico, cuando el T-1000 se camufla con el suelo, o la cara de Sarah Connor al ver al T-800. La escena (retratada en Los Simpson) de la salida del psiquiátrico, cuando el T-1000 sale corriendo y se agarra a la parte trasera del coche. O la monumental escena en la que llenan de explosivos el edificio de la corporación responsable de Skynet, rodeados por la policía, a tope de pirotecnia, con el T-1000 saltando en moto a un helicóptero. O cuando el Terminator intenta aprender a sonreír, siempre me he meado con esa escena. Pero la mejor parte de todas, la que siempre me ha gustado, es el final, cuando el T-1000 se congela con el nitrógeno líquido en la siderúrgica, después se va fundiendo sin querer con todos los metales que encuentra, Sarah Connor recargando la escopeta con un solo brazo y ese pulgar en alto para cerrar la película. Sencillamente genial.

Terminator 3 (2003)
Si bien es cierto que entre la primera y la segunda distaban 8 años, no resulta descabellado entender que entre la 2 y la 3 disten 12 años. No obstante al verla queda claro que 12 son demasiados, sobre todo porque del 84 al 91, seguían siendo los 80, del 91 al 2003 es un salto de los 80 al siglo XIX, saltándose los 90. Así que hay que inventarse un malo nuevo, e intentar que sea más letal que el T-1000, pero no se consigue, ¿por qué? Sencillamente porque el T-1000 es el peor malo de toda la historia del cine, el más letal, e intentar superarlo es, como queda demostrado, una equivocación.
Ni siquiera la presencia de Schwarzenegger logra mantener la película a flote, que es simplemente un espectáculo ruidoso que solo consigue que entren ganas de volver a ver la segunda para olvidar esta. Ni que decir tiene que aquí se nota y mucho la ausencia de James Cameron.

Terminator Salvation (2009)
Si la tercera era innecesaria, ya ni contar esta cuarta entrega, ambientada en pleno apocalipsis y destrucción de la humanidad. Christian Bale, nada menos, se vende para hacer de John Connor en un mundo apocalíptico, en el que las máquinas son gigantescas y se dedican a matar humanos, es decir, lo mismo que en Transformers, maquinas grandes, explosiones y mucho ruido.
Seguramente los dos momentos que se salvan de esta película sean la aparición de un T-800 con la cara de Schwarzenegger generada por ordenador y la dedicatoria al final para Stan Winston, que falleció mientras trabajaba en esta película.

 
En resumen, la primera y la segunda entregas, pistonudas!, porque todas las sagas memorables tienen un negro pachón, y esta comienza con uno, conduciendo un camión de la basura. De basura como la tercera y la cuarta entrega.

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