lunes, 7 de noviembre de 2011

Monstruos Clásicos: Frankenstein


Y finalmente, como guinda del pastel, llego a mi Monstruo favorito, Frankenstein (o el Monstruo de Frankenstein, para los puristas), porque el tema del nombre tiene tela, y se podría escribir mucho, y tal vez algún día (otro) lo haga; por ahora simplemente me quedare en comentar que este es uno de los casos en los que la creación adopta el nombre del creador, y al decir “Frankenstein” apenas nadie piensa en el científico, mientras que la imagen mental es la cabeza cuadriculada y con tuercas de Boris Karloff. Por tanto, y sin querer herir sensibilidades, me referiré como Frankenstein indistintamente para el Doctor y para el Monstruo.
Su historia, igual que Drácula, comienza en el s.XIX, con la novela de Mary Shelley. Ya desde la base el debate me parece indiscutible, y la calidad de Frankenstein está muy por encima de Drácula. Pero esto va de cine, no de libros, así que vamos a su salto al cine, que se produce bastante antes que Drácula, con un corto de 1910 de unos 11 min que tenía más de alquimia que de ciencia y apenas nada que ver con el libro. Le siguieron otros 2 cortos mudos imposibles de encontrar hoy día. A estos primeros intentos, les seguirían, como con los otros monstruos, las correspondientes sagas de Universal y Hammer, y un buen número de películas independientes.

Saga Universal
La saga empieza en 1931, como Drácula, y con otro gran (y olvidado) director, James Whale. El Doctor Frankenstein, con Colin Clive interpretando al Doctor y Boris Karloff haciendo de Monstruo, lo tiene todo: una excelente ambientación gótica, una perfecta combinación entre “terror” y comedia, y sobre todo esas escenas  de Mad Doctor. La película deja algunas escenas memorables, como la creación del monstruo o el momento en que tira a la niña al lago (tal vez desde entonces nadie se ha atrevido a realizar una escena así). Seguramente el punto más curioso de la película sea el nombre del Doctor, Henry Frankenstein, a diferencia del Victor de la novela (y de posteriores adaptaciones).
Hasta 1935 no aparecería una continuación, también dirigida por James Whale, titulada La Novia de Frankenstein. Si la primera película se ha convertido en uno de los grandes clásicos del cine de terror, este es uno de los pocos casos en los que una continuación supera a la predecesora, y uno de los escasísimos en los que siendo la predecesora una buena película, la continuación resulta una autentica obra maestra. Una vuelta de tuerca se da a la anterior, con la resurrección del monstruo y la incorporación de nuevos personajes, como un auténtico Mad Doctor (no un doctor desafortunado sino uno realmente maligno), o la criada histérica. La película deja también un buen número de escenas memorables, como la escena del monstruo fumando con el ciego (seguramente la mejor de todas), o la creación de la “novia”. Pero sin duda, uno de los aspectos que más llama la atención de la película son los efectos especiales, que dejan escenas como la de las “personas reducidas”, en la que los efectos son realmente impecables, no solo considerando que son los años 30, sino que resultan creíbles hoy día.
La tercera entrega, La Sombra de Frankenstein (1939), baja bastante el nivel con respecto a las 2 anteriores, especialmente por la salida de James Whale y el abandono de esos toques de humor que hacían las otras dos tan disfrutables. La película trae una historia nueva, en la que el hijo del doctor de las dos primeras regresa al castillo de la familia, allí encuentra a Ygor, personaje que hace aquí su primera aparición, encarnado por Bela Lugosi, y que no es un ayudante jorobado sino un pastor con el cuello roto, que ha estado 25 años cuidando del monstruo.
Finalmente Boris Karloff dejaría su personaje estrella en 1942, con El Fantasma de Frankenstein, en la que el monstruo era interpretado por Lon Chaney (que completa el cuarteto, Momia, Hombre Lobo, Drácula y Frankenstein). Un doctor diferente intentara trasplantar el cerebro de Ygor en el monstruo de Frankenstein. Estupidez al canto y mal final para la saga que acabaría fundiéndose con Drácula y el Hombre Lobo en las 3 últimas películas.

Saga Hammer
A diferencia del resto de monstruos, la Hammer decidió dar un giro bastante curioso a la saga de Frankenstein, centrando la saga en el propio Doctor y no en el monstruo. Además, se aprecia desde el comienzo una intencionalidad de saga, al menos un par de películas siguiendo a la primera (y como siempre, a partir de ahí, Dios dirá).
El trio estrella de la Hammer (Fisher-Cushing-Lee) se da cita una vez más para La Maldición de Frankenstein (1957). La película sigue sin ser una adaptación del libro, al menos no con fidelidad, y se trata más bien de una adaptación del mito, de lo marcado por la saga de Universal. El Doctor Victor Frankenstein se haya preso por unos “crímenes” que se explicaran en forma de flashback en la defensa del Doctor; la historia contada es la que todos conocemos. Seguramente esta sea la mejor película de todas las de Frankenstein, exceptuando las 2 primeras de Universal (caso aparte). Los efectos son realmente buenos, la historia está bien hecha, la ambientación es impecable y… en fin, es una película realmente buena.
Continúa la saga en La Venganza de Frankenstein (1958), rodada un año después (prueba de la intención de realizar varias películas). Prácticamente se mantiene todo el equipo y solo desaparece Lee, ya que en esta no aparece monstruo alguno. Victor Frankenstein ha huido de la justicia y se oculta tras el nombre de Doctor Stein. Tan disfrutable como la primera, con una historia original que sigue con las maldades del siniestro Doctor.
En 1964 Freddie Francis se hace cargo de la saga con The Evil of Frankenstein. Tal vez pasase demasiado tiempo entre las entregas, y eso se nota en un descenso de la calidad, aunque la historia sea original y Peter Cushing siga siendo el perfecto Victor Frankenstein. El argumento no guarda apenas continuidad y se intenta resucitar al monstruo con el regreso de Frankenstein a su pueblo natal donde se lo creía muerto.
Frankenstein Creó a la Mujer (1967) significó el regreso de Fisher a la dirección de la saga, por sacarla a flote tras el tropiezo anterior. Se rescata la segunda entrega de la Universal para dar vida a una mujer, en una película en la que el espectáculo visual prima sobre la coherencia con las anteriores entregas  y sobre el argumento de esta. Sangre y locura son el plato fuerte de una cuarta entrega mejor que la tercera.
La anomalía dentro de la saga la pone El Cerebro de Frankenstein. Si bien la Hammer entre finales de los 60 y durante los 70 contaba por litros la sangre de sus películas, esta se considera una película excesivamente sangrienta dentro de la Hammer y una de las precursoras del cine gore. Destaca la escena de la violación, que casi parece real, y por la cual Veronica Carlson sufrió ataques de ansiedad durante el rodaje.
El Horror de Frankenstein (1970) es otra anomalía dentro de la saga, ya que con un equipo totalmente diferente nos vuelve a contar, desde el principio, la historia del doctor (que no es Peter Cushing), con un monstruo al uso de la Universal. Terminaba la saga en la séptima entrega, Frankenstein y el Monstruo del Infierno (1974), en la que Peter Cushing daba vida por última vez al siniestro doctor. La película tiene cierta gracia, ya que se desarrolla en un psiquiátrico, y mejora algo con respecto a las anteriores.

Resto de películas
A diferencia de Drácula o el Hombre Lobo, Frankenstein no creó un género propio, pero si tiene un buen número de películas fuera de las sagas importantes, en un buen número de países y con diferentes temáticas. Pueden distinguirse 3 tipos, las adaptaciones de la novela, las que utilizan al Monstruo y las que utilizan al Doctor. Existe otro cuarto tipo que son las aberraciones, siempre presentes.
Entre adaptaciones tenemos un buen número de ellas, entre la que destaca la más fiel al libro, Frankenstein de Mary Shelley (dirigida por Kenneth Branagh), aunque tal vez sea demasiado larga y algo espesa. Otra importante es Remando al Viento, que acerca la historia desde el lado de Mary Shelley. Además de estas pueden encontrarse un buen número de adaptaciones bastante fieles, casi todas para TV, como Frankenstein the True Story.
Entre las que usan al Monstruo o al Doctor, hay de todo, un par de enfrentamientos Dracula vs Frankenstein, alguna adaptación por parte de Jesus Franco o Roger Corman (Frankenstein Unbound). El Jovencito Frankenstein es otro clásico, de Mel Brooks, que hace un remake en tono de comedia de la saga de Universal. La Prometida es una curiosa adaptación de 1985 con Sting haciendo de Doctor Frankenstein. Y entre las más violentas tenemos Flesh for Frankenstein, producida por Andy Warhol, no demasiado buena argumentalmente, pero realmente truculenta en lo visual.
Llegando a las aberraciones, tenemos de todo, mezclas con western (Jesse James Conoce a la Hija de Frankenstein), con lucha libre mexicana (Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein o Santo contra la Hija de Frankenstein), ciencia ficción de los 50 (Frankenstein’s Daughter, Frankenstein meets the Space Monster), blaxploitation (Blackenstein), gore argentino (LSD Frankenstein), comedias eróticas (Frankenhooker) o simplemente eróticas (Lady Frankenstein), e incluso Kaiju-Eiga, con Frankenstein Conquers the World, que tendría una continuación con La Batalla de los Simios Gigantes.

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