jueves, 3 de noviembre de 2011

Monstruos Clásicos: Drácula


Drácula no es precisamente mi monstruo favorito, aunque he recopilado un número importante de películas que tratan sobre él, porque, opiniones personales aparte, hay que rendirse a la evidencia, Drácula seguramente sea el “monstruo” que abarca más filmografía.
He dado en denominar “Monstruos Clásicos” a aquellos que la Universal llevó a la gran pantalla entre los 30 y los 40, centrándome principalmente en 4, dejando en el camino otros “monstruos”. Llegados a este punto, hay que matizar que estos monstruos son llamados así por ser protagonistas de películas de terror, sin ser necesariamente de apariencia monstruosa. Este es el caso de Drácula, cuya monstruosidad se reduce más a sus actos que a su apariencia aristocrática.
El monstruo, creado por Bram Stoker en 1897, está basado en parte en el personaje histórico de Vlad Tepes, El Empalador, Príncipe de Valaquia de 1448 a 1476. El que quiera consultar más sobre este personaje, lo remito a Wikipedia, con abundante información. Pero además de Vlad Tepes, la historia se basa sobre todo en el folklore popular de Europa del Este y el vampirismo.
El personaje saltaría al cine en 1931, dando lugar a un sinfín de películas sobre el propio personaje, varias sagas estructuradas y otro sinfín de películas sobre vampiros. Como sagas/películas paralelas se pueden citar El Conde Yorga, Noche de Miedo, Entrevista con el Vampiro, Los Karnstein o las más recientes Crepúsculo; o incluso series de TV como True Blood.
Centrándonos en el propio personaje, y tratando esto de “monstruos clásicos”, me voy a centrar principalmente en las sagas de Universal y Hammer, citando al final algunas películas individuales, de las cuales hay varias dignas de mención.

Saga Universal
En 1931 la Universal, con la llegada del cine sonoro, se lanza de lleno a explotar la vía del terror. Drácula, dirigida por Tod Browning, sería la primera de todas ellas. Para el papel del “terrorífico” conde, un actor proveniente de la zona, Bela Lugosi, que a falta de otras aptitudes artísticas al menos aportaba un interesante acento. Bela Lugosi siempre defendió su actuación frente a su rival Karloff, diciendo que Frankenstein solo era maquillaje, y para Drácula había que tener presencia, esa “mirada” famosa de Drácula la verdad es que estaba conseguida, aunque a mi parecer, bastante sobreactuada. El tiempo acabaría por dar la razón a Karloff.
En el mismo 1931 aparece otra curiosa película, Drácula, dirigida por George Melford, y también de Universal. El interrogante se resuelve investigando un poco: Universal decidió explotar simultáneamente el mercado interno de USA y el latino, especialmente en México, así que utilizando actores mexicanos, la película se rodaba simultáneamente con la versión de Browning, pero por la noche, en los mismos escenarios. Lo peor de todo, es que la película, aunque los actores sean algo peores, está lejos de ser una cutrez, y a mí personalmente me parece mejor que la “versión americana”. El experimento fue un fracaso y nunca más ningún estudio se planteó semejante despropósito.
La Hija de Drácula, de 1936, sería la segunda parte de la saga. Una película que apenas tenía continuidad con la anterior y que realmente no aporta nada, todo un anticipo de lo que serían los últimos coletazos en los años 40. Pero la cosa no quedaría ahí, porque en 1943 llegaría El Hijo de Drácula, una película cuyo título intenta seguir la línea del anterior, aunque su argumento es casi un remake del Drácula del 31, solo que ambientado en USA y con Lon Chaney Jr. en la piel de un Drácula que se hace llamar Alucard.
En este punto la saga se cruza con la de Frankenstein y El Hombre Lobo, como ya he comentado en el post anterior.

Saga Hammer
La Hammer permutó con Frankenstein el inicio de su ciclo de monstruos. Terence Fisher, con el duco Christopher Lee-Peter Cushing, dio a luz en 1958 a Drácula. La película mejoraba notablemente con respecto a la de Universal, ya que a diferencia de esta, se quitaba de encima el aire “años 30” y cuidaba especialmente la ambientación gótica. A diferencia de otras películas, esta no juega con el espectador, da por hecho que todos conocen la historia y en ningún momento ocultan que Drácula es un vampiro y van directamente al grano.
La película fue seguida por Las Novias de Drácula (1960), de la mano del propio Fisher. La película es una continuación directa de la anterior en la que Van Helsing daba caza al harén de vampiresas de la primera parte. En esta no aparecía Christopher Lee, ya que no aparece Drácula.
También fue Terence Fisher el director de la tercera entrega, que dista 8 años de la primera. Drácula, Príncipe de las Tinieblas (1966) suponía el regreso de Christopher Lee a uno de sus papeles estrella, aunque prescindía de Van Helsing, de manera que el conde tiene el camino más despejado para perpetrar sus fechorías.
A partir de esta entrega comenzó la carrera por parir cuantas más películas mejor, sin importar su calidad, de manera que en 1968 Drácula Vuelve de la Tumba, dirigida por Freddie Francis, otro de los directores insignia de la compañía. El título es más que elocuente, y dada la fecha, el erotismo y el chorreo de sangre es más abundante que hasta ahora, y sería uno de los ingredientes para las siguientes. En 1970 aparece El Poder de la Sangre de Drácula, una continuación directa de la anterior, que ofrecía lo mismo, mujeres enseñando carne y mucha sangre. Las Cicatrices de Drácula seria la 6ª entrega, también de 1970, y sin aportar nada nuevo, más de lo mismo. Aprovecha la Hammer para colar en 1971 La Condesa Drácula, que realmente trataba sobre Elizabeth Bathory y no forma parte de la saga, a pesar del título.
En 1972 la Hammer vuelve a los orígenes. Drácula 72, es una continuación de la primera entrega, Drácula es resucitado por Johnny Alucard, y encontrará como rival al hijo del Van Helsing original (que resulta ser Peter Cushing). La Hammer trataba así de recuperar una de sus sagas más rentables, ambientándola en los 70. A esta película le seguiría Los Ritos Satánicos de Drácula, que repetía las formas de la anterior, añadiéndole el tema del satanismo.
La última entrega de la saga sería un auténtico despropósito. Kung Fu Contra los 7 Vampiros de Oro es una película que apenas tenía que ver nada con la saga, consiste en una mezcla entre vampiros chinos, kung fu y Van Helsing de por medio. En fin, el argumento habla por si solo.

Resto de películas
Pasadas las sagas clásicas y el boom de los monstruos de los 70, aparecen algunas películas (serias) posteriores, que adaptaban el libro. Entre ellas puede remarcarse Dracula de Bram Stoker, dirigida por Coppola, y algunas otras versiones tituladas todas ellas Drácula o El Conde Drácula, de entre 1970 y 1973, algunas para TV, que tuvieron la mala suerte de casi coincidir con la versión de Hammer del 72, quedando en el olvido, a pesar de ser relativamente interesantes y no carecer de calidad.
Pero seguramente lo más bizarro y remarcable de Drácula es su periplo por el mundo, y su incidencia en géneros realmente dispares. Recordemos por ejemplo las dos películas de Blácula, adaptación en blaxploitation o las adaptaciones de la novela en países como India (Bandh Darwaza), Pakistan (Zinda Laash), Turquía (Drakula Istanbulda), Japón (en forma de anime), o Sudáfrica (Drácula 3000).
Algunas de estas versiones tienen un punto bastante curioso a tener en cuenta. Entre todos los artilugios que se emplean para combatir a Drácula, uno de los más utilizados es el signo de la cruz, un signo que resulta ser efectivo contra un vampiro cristiano pero que poco efecto debería hacer contra un vampiro musulmán o hindú; motivo por el cual en estas películas se utiliza el correspondiente signo religioso, la media luna o el Om.

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