lunes, 21 de noviembre de 2011

Grandes Sagas: El Planeta de los Simios



Siguiendo la costumbre, como hace un par de días he visto la última entrega al respecto, aprovecho la ocasión para hacer una entrada. Porque ciertamente la de hoy es una de esas auténticas Grandes Sagas totalmente olvidadas como saga. Las razones son simples, y es que la mayoría de películas de la saga son prácticamente una basura, siendo objetivos. Y siendo un poco más condescendientes, digamos que son frikadas de Serie B. También influye que haga la tira de años desde que hicieran las originales y ya solo se recuerde, vagamente, la primera; y, claro está, los más recientes remakes.

El Planeta de los Simios (1968)
Empieza todo el asunto este de los Simios en 1968, justo el año en el que aparecía 2001: Una Odisea del Espacio; y parecía que el cine de ciencia ficción empezaba a despertar de un terrible letargo, para empezar a dejar películas realmente memorables. El despertar, desde luego, fue lento, y duro casi 10 años, durante los cuales los ejemplos de “buena” ciencia ficción fueron esporádicos (aunque, desde luego, memorables).
El director era Franklin J. Schaffner (Patton, Papillon, …), y en el reparto estaban Charlton Heston, Roddy McDowall y Kin Hunter (sí, detrás de los simios resulta que había actores, y conocidos, a los que nadie recuerda).
El argumento es de sobra conocido, una nave espacial viaja por el espacio con sus tripulantes en hibernación, al despertar aterrizan (malamente) en un planeta poblado de simios inteligentes que tienen a la raza humana esclavizada. Una lobotomía a uno de los supervivientes y una audaz afonía de Heston serán suficientes para mantener el suspense durante un tiempo, en el que los simios no podrán probar las sospechas de inteligencia de los astronautas.
Y bueno, luego está el final, ese finalazo, tantas veces representado, tantas veces imitado, parodiado, homenajeado…
Como curiosidad, el nombre original del simio Cornelius fue traducido al castellano como Aurelio, por razones… desconocidas, o descabelladas.

Regreso al Planeta de los Simios (1970)
Pero vamos a lo que vamos, no voy a escribir un libro sobre una película que es de sobra conocida por todos, y el que no, debería verla. El caso es que apenas tardaron 2 años en rodar una secuela que ya nadie recuerda hoy, y que no obstante, es también realmente memorable, a su manera, aunque en calidad ni se acerca a la original.
Resulta que otra tripulación es enviada en busca de la primera, desaparecida. La premisa es desde luego estúpida, ya que apenas distan unos años entre los aterrizajes en el “planeta de los simios”, y nadie en su sano juicio daría por desaparecida una tripulación enviada al espacio en hibernación, con tan solo unos años de diferencia. Dejando a un lado esto, consideremos simplemente que llega otra nave diferente al planeta.
Y aquí es cuando la cosa tiene su gracia, y es que con la ayuda de la doctora Zira, el protagonista se adentra en la Zona Prohibida y traba contacto con los humanos supervivientes (no los salvajes, sino unos inteligentes) en las ruinas de Nueva York.
Tal vez esta sea la única secuela de la saga que merezca ser vista, porque es bastante interesante, y es casi una obra de culto.

Huida del Planeta de los Simios (1971)
Y cuando empieza a hacerse exploitation de algo, es cuando empieza a salir la basura. Y es que las secuelas empezaron a sucederse como churros y con poco tino. Total, que la pareja de simios protagonistas de la primera, Zira y Cornelius, y el doctor Milo han sobrevivido a la segunda entrega, así que arreglan la nave de los humanos y viajan en el tiempo, al pasado, para llegar la Tierra del siglo XX. Dejando a un lado la tontería de que la hibernación no es un “viaje en el tiempo” reversible; la película consiste, realmente, en una repetición de formas con respecto a la primera, pero invirtiendo los papeles. Es decir, ahora los simios se encuentran en un chocante mundo de humanos, donde los científicos estudiaran su inteligencia.
A pesar de demostrar bastante necedad, la película mantiene algo de nivel en el reparto, con los actores originales de los simios y la incorporación de Ricardo Montalbán.

La Rebelión de los Simios (1972)
Casi el mismo reparto de la anterior protagoniza esta cuarta entrega, sacada también un año después de la anterior. Dirigida por J. Lee Thompson, la cosa parece cobrar cierto sentido al ver que, tercera, cuarta y quinta entrega tienen cierta coherencia entre sí. Además, la originalidad empieza a aparecer. El mencionado Cesar, liberador de los simios, resulta ser el hijo de Zira y Cornelius. Paralelamente ha habido una epidemia que ha matado a gatos y perros, así que los simios han pasado a ser las nuevas mascotas, y por su habilidad, esclavos en los hogares. Pero ahí aparece Cesar, el simio inteligente, que liderara al resto de simios en una rebelión contra los humanos.

La Batalla por el Planeta de los Simios (1973)
Y también J. Lee Thompson fue el encargado de dirigir esta última entrega de la saga original. El título es bastante elocuente, parece que humanos y simios se hayan empatados en fuerzas y solo una última gran batalla decantara la balanza para uno de los dos lados (cual será, sorpresa…).
La idea de esta película parece ser más la de cerrar el círculo con respecto a la primera y dejar el menor número de cabos sueltos posible. No obstante, tanto se centran en esto que dejan de lado todo lo demás. Y es que la susodicha batalla resulta ser una lamentable escabechina en mitad del campo, al estilo Mad Max, pero entre simios y humanos. Desde luego, resulta difícil creer que el destino de toda la humanidad en todo el planeta resultase tan catastrófico a favor de los simios solo con esta triste escaramuza.

El Planeta de los Simios (2001)
Pero hacía tantos años ya que no se traía a colación el tema de los Simios, porque en el 73 la saga había quedado cerrada, en forma circular, con respecto a la primera, sin dejar casi cabos sueltos, que no había por dónde meter mano para otra continuación. Y así fue durante casi 30 años, hasta que Tim Burton se dio cuenta de que una continuación no, pero un remake SI que se podía hacer. Y allá que va, con una historia adaptada a nuestros días. Con un auténtico viaje en el tiempo, y con unos monos muchísimo mejor maquillados, donde va a parar.
En alguna parte leí, hace mucho, los 2 axiomas para los remakes. El primero es respetar mucho la obra original, que tiene que ser una película mejorable, y desde ahí, mejorarla. El otro es sencillamente no respetarla en nada, coger la premisa, y rehacer la película, haciendo los suficientes guiños a la original. Esta claramente es una de las del 2º Axioma, ya que solo coge la idea original, y rehace totalmente la película desde 0, como no, con un buen número de referencias a la película del 68.
La película, además de maquillaje y efectos, tiene dos grandes aciertos. Uno es el reparto, con la inevitable Bonham Carter, un Tim Roth en estado de gracia y Mark Wahlberg haciendo de perfecto piloto de la USAF (con todo lo que ello representa). El otro gran acierto es el final, un final que podría tildarse de muchas cosas, estúpido, incongruente, incomprensible, etc. No obstante, para mí, la genialidad no reside en la coherencia sino en la capacidad que tiene ese final para mantenerte un buen rato pensando en él.

El Origen del Planeta de los Simios (2011)
En semejante año y con semejante título, me esperaba una autentica basura. No obstante, superado el escepticismo inicial, resulta que la película, al igual que la de Tim Burton, coge una premisa, la de La Rebelión de los Simios, del 72, y a partir de ahí se saca una película actual y totalmente nueva. De resultas que como la “original” no era nada buena, no es difícil superarla. Aunque James Franco no me acaba de gustar (en casi nada lo que hace), el resto está bastante bien, incluido Tom Felton (Draco Malfoy), al que oímos exclamar “quítame la mano de encima, simio asqueroso”.
Pero lo mejor de la película esta hacia el final, con un buen número de escenas de acción rodadas con bastante criterio, sin los habituales trucos de “temblor de cámara” que solo dan sensación de barullo sin saber que pasa; en esta la acción puede seguirse perfectamente en todo momento.
Bien, si alguno quiere dudar de su calidad, no entrare en discusiones, desde luego, lo que defiendo y es innegable es que es realmente entretenida.




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