sábado, 27 de agosto de 2011

Grandes Sagas (de ayer y hoy): Harry Potter

Como indica el título, Grandes Sagas de Ayer y Hoy, además de sagas clásicas del cine iniciadas hace muchos años, algunas de las cuales siguen dando coletazos hoy día, también trata de sagas de hoy. Pero aun a pesar de que en cuanto a la historia del cine 10 años no supongan mucho, debido a la evolución sufrida por los personajes, queda lejanísimo ese año 2001 en el que se inició la saga cinematográfica de Harry Potter.
Si me ha dado por aquí hoy, dejando a un lado las líneas habituales que se basan sobre todo en sagas ochenteras, es a raíz de haber visto ya la última entrega y darme cuenta de que la saga de Harry Potter es una de las mejores sagas de la historia del cine. Se juntan en ella muchos elementos para que el resultado sea tan bueno. El primero de ellos, como he dicho muchas veces, es que siempre da mejores resultados una saga de películas que desde la primera está programada para ser una saga; quedando en mejor lugar que aquellas continuaciones de películas de éxito. Segundo, que cuando se parte de una base buena, adaptaciones fieles de libros de éxito, es más fácil saber de antemano que la historia triunfara; porque las novelas de Harry Potter ya habían sido un éxito desde la publicación en el 99.
Pero lo más significativo de esta saga es el éxito, conjunto y por separado, de las películas y los libros, es decir, que las películas se deben evidentemente a los libros, pero ambos, por separado, tuvieron un gran éxito. Este hecho, unido a que apenas separan 2 años de la publicación del primer libro al estreno de la primera película, con una adaptación muy fiel y sin haberse acabado de publicar todos los libros, a mi parecer ha tenido una notable influencia en todos los libros que fueron escritos tras la primera película. A pesar de que en los libros se cuenten muchas más cosas que en las películas, engordando notablemente en cada entrega de manera que hacia la mitad de la saga había que dejar muchas cosas fuera de las películas, resulta evidente que el estilo fue sutilmente cambiando de manera que se hacía mucho más “adaptable” a la gran pantalla.
Y como no, otra buena parte notabilísima del éxito se debe al propio cine británico, un cine que siempre o casi siempre ha sido mejor que el americano, pero penalizado en algunos casos por la “espectacularidad” del cine americano, basada en un mayor derroche de presupuesto. A pesar de todo, los británicos saben lo que se hacen, y cuidan a sus personajes (de ficción) nacionales, y en sus adaptaciones, haya o no haya buen guión, una política de “gasto ilimitado” en cuanto a espectacularidad ha conseguido que sagas como esta de Harry Potter o, recordemos, James Bond, estén a la altura de las americanas en cuanto a espectacularidad.
A pesar de la factura británica, escrupulosos en cuanto a TODA la realización se refiere (supongo que también para que no se cuelen acentos yanquis), se queda por el camino alguna interferencia extranjera, como por ejemplo las dos primeras películas, dirigidas por el director y guionista americano Chris Columbus o la tercera dirigida por Alfonso Cuarón, mexicano. Ya la cuarta fue dirigida por Mike Newell y el resto por Peter Yates.
Y otra cosa que brilla también, sobremanera, en estas películas es el reparto, que a pesar de ser 99% de caras británicas, muchos de ellos suelen ser habituales de Hollywood, caras muy conocidas antes de la saga, y otras no tanto, muchos de los cuales quedaran permanentemente unidos a sus personajes.
No creo necesario extenderme más en el asunto, el argumento es conocido de todos, y desde luego es muy recomendable leerse los libros, puede que hoy día los primeros queden algo infantiles, no así los últimos, tan tétricos como las películas, aunque la recomendación no es porque aumente el nivel literario, a mi parecer son bastante tipo best-seller actual, son bastante entretenidos, y quedan a la par con las películas, pero si algo tienen de interesante con respecto a las películas es que abarcan bastante más historia, algo que en las películas más de una vez se ha quedado corta, tanto que para la última entrega han hecho 2.
Del resto tampoco me extenderé más, reparto cojonudo, con caras nuevas y otras que dejaron de aparecer (Robert Pattinson, nadie te recordara por Harry Potter), o la casi inapreciable sustitución de Richard Harris por Michael Gambon en el papel de Dumbledore. Igualmente la música es brillante, a cargo de John Williams, acorde al estilo de las películas, acertada en cada momento. Y los efectos especiales, algo que destaca sobremanera, realmente impecables, desde la primera a la última.

La próxima entrada será más freak, seguro.

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