viernes, 2 de septiembre de 2011

Waterloo (2)


Hoy he tenido 2 exámenes, uno por la mañana y otro por la tarde, las dos peores asignaturas que tenía este septiembre, juntas el mismo día, para empezar fuerte.
En la primera de ellas les ha dado por ponerse originales, cosa que NUNCA (y repito, NUNCA) es buena, especialmente en asignaturas que acostumbran a ser rutinarias. La segunda no se han puesto muy raritos, en algún punto sí, pero en general no.
El caso es que han sido 3 horas y luego otras 4 y media. Según volvía a casa no he podido evitar acordarme de la película Waterloo (1970), peliculón que ya comente en los orígenes de este blog. Pero de lo que me he acordado esta vez ha sido solo de una de las escenas finales.
Ya en los últimos coletazos de la batalla, con el ejército francés en desbandada, un batallón de granaderos aguantaba en pie, soldados que habían acompañado a Napoleon en mil y una batallas, rondando la mayoría los 50 años o más, no conocían otra vida, de Austerlitz a Moscú, y vuelta a Francia, para acabar finalmente rodeados por el ejército angloprusiano en una estúpida e incomprensible derrota en Bélgica.
El destartalado batallón aguanta malamente en pie, sin municiones, a bayoneta calada, formando en cuadro mientras la caballería inglesa que los rodea porta una bandera blanca y les ofrece una (des)honrosa rendición.
A la pregunta de los ingleses, un único grito sale del cuadro francés:

MERDE!


Y hasta aquí leo, el resto, además de previsible, es historia, y parte de una película que todo el mundo debería ver. No entrando en discusiones cinéfilas, solo vuelvo al símil, lo de hoy ha sido eso, recordando a esos soldados franceses.

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