viernes, 28 de enero de 2011

La Bizarrada: Eegah (1962)



Seguramente muchos recordarán el personaje de Tiburón, de las películas de James Bond (concretamente La Espía que me Amó y Moonraker), aunque no muchos lo recordarán por su nombre, Richard Kiel. Pues bien, Richard Kiel, con una carrera que abarca 75 papeles de todo tipo, secundario, reparto, voz, extra (si alguno se fija en El Profesor Chiflado de Jerry Lewis, podrá reconocerlo como uno de los forzudos del gimnasio). Pues bien, resulta que dicho actor, que aparentemente nunca hizo un papel protagonista, sí que fue la estrella en su primer papel en el cine, es decir, en la bizarrada de hoy.
La película, de 1962 es una de esas repudiadas por la historia, que aparece sucesivamente en cualquier lista de peores películas de la historia que podamos encontrar. Producida y dirigida (y seguramente escrita) por Arch Hall Sr. y protagonizada por Arch Hall Jr. (vaya, que casualidad, padre e hijo), es una de esas películas de ciencia ficción de los 50, cuyas formas siguieron vigentes (aunque sin éxito) a principios de los 70.
La cosa va de que un cavernícola ha logrado sobrevivir hasta nuestros días en una cueva en medio del desierto, con su taparrabos, su cachiporra y demás cachivaches. El troglodita (Richard Kiel) secuestra a una chica y se enamora de ella, la cuida como una muñeca y ella se encariña con él y empieza a cuidarlo y “civilizarlo”. Pero en esto que el padre de la chica y su novio (el novio de la chica, no el del padre) deciden rescatarla, y claro, se monta. Entre todo el jaleo el chaval no pierde una pasa sacar la guitarra y promocionar sus (escasas) cualidades como cantante.
En resumen, una película merecidamente colocada en el 10 Worst, aburrida, estúpida y mal hecha, que solo tiene en su haber el ser la primera película del mítico (por su papel de Tiburón) Richard Kiel.

jueves, 27 de enero de 2011

Grandes Sagas (de ayer y hoy): Rambo



Bien, sigamos con el rollo ochentero, y es que aunque algunos no estén de acuerdo, las mejores y/o más recordadas sagas son de los 80, algunas de ellas comenzadas antes, casi todas finalizadas después (ya sea en los 90, en los 2000 o aun activas).
Vamos con Rambo, una saga que mencioné el otro día en Mad Max, y es que al margen de las películas, de la cantidad o calidad de ellas, de los argumentos o de la idea general de la saga, lo que se recuerda de esta saga es su protagonista, John Rambo. Pero además hay otro punto curioso, y es que a Rambo se lo asocia con una imagen y un comportamiento que no se corresponden con la primera película (titulada Acorralado (First Blood)). Y es que, aunque la primera película es buena, no magistral, ni muy buena, es simplemente buena y disfrutable; deja entrever al final, que Rambo es un soldado de habilidades extraordinarias, y esto, unido al despiporre de acción (muchas veces sin ton ni son) de las siguientes entregas, dieron al mundo una imagen de Rambo que molaba más, y es por eso que la primera película, la mejor de las 4, no es apenas recordada y en cambio las siguientes 3 sí que lo son (al menos, la imagen que cualquiera pueda tener de Rambo, incluso sin haber visto ninguna, es la de las 3 secuelas).

Acorralado (1982):
Con el título de First Blood y dirigida por Ted Kotcheff (Este Muerto Está Muy Vivo), John Rambo hace su aparición en los cines en 1982. Se trata de un joven simplón que recién llegado de Vietnam se dirige a pie a su casa. A la llegada a un pueblo cualquiera en mitad de bosques y montañas el sheriff le dice que se largue antes de haber entrado siquiera, diciendo que no quiere problemas. Rambo no hace ni caso y entra en el pueblo, solo busca comer algo y descansar antes de seguir su camino, pero el obstinado sheriff lo detiene. En la comisaria empezara a sufrir abusos por parte de los ayudantes del sheriff, y su inestable cabeza le hará recordar momentos vividos en Vietnam, lo que despertará el brutal comando que lleva dentro, y escapará de sus agresores, huyendo al bosque.
El sheriff, cabreado, ira tras él para hacérselo pagar, situación en la que accidentalmente muere un hombre al caer del helicóptero, y a partir de aquí todos los efectivos se dedicaran a atrapar a Rambo, acusado de asesinato. Para tratar de detenerlo llamaran al Coronel Trautman, su jefe en Vietnam, que les revelara que Rambo es un comando especializado en guerra de guerrillas, que además se encuentra en su elemento en esa zona boscosa.
Y como vaticina Trautman, así es, tenemos media película consistente en Rambo poniendo trampas, moviéndose por el bosque mientras se encarga de los ayudantes del sheriff. Se trata de una película a mi parecer bastante entretenida, y bastante infravalorada, de hecho, es relativamente buena, nada que ver con los desmanes del Rambo de las siguientes entregas. Destacar a uno de los jóvenes ayudantes del sheriff (el primero en llevarse una hostia de Rambo), nada menos que David Caruso, el Teniente Horatio Caine (ay si te pillase ahora Rambo… la que te daba…).
 
Rambo: Acorralado 2 (1985):
Y en mi amado 1985 llega la segunda entrega, la que por primera vez incluye el nombre de Rambo en el título, dirigida por George Pan Cosmatos (Cobra, el Brazo Fuerte de la Ley, ahí es nada).
Si en la primera película el Coronel Trautman hablaba de la capacidad como comando especial de Rambo, cosa que vimos demostrada en parte contra los ayudantes del sheriff, no lo vimos realmente en acción, en su elemento, esa imparable máquina de matar.
El caso es que Rambo es excarcelado para que cumpla una misión, infiltrarse en Vietnam y reconocer el terreno para un posible rescate de prisioneros. El caso es que una vez allí las cosas no saldrán como estaba previsto, armado con su cuchillo y sus flechas explosivas. Inicialmente se le dice que no ataque al enemigo, pero una vez desmadrada la cosa, Rambo prácticamente enloquece y empieza a cargarse todo lo que puede, intentando eso sí, ser el héroe que rescata a los prisioneros.
O sea que ya tenemos el circo armado, el que se hubiera quedado con ganas de ver a Rambo en acción en la primera (en verdadera acción) aquí lo tiene, actúa mal, corre raro, mata mucho y grita, de hecho grita mogollon!. Lo más memorable de la película es ese finalazo, cuando se baja del helicóptero, agarra la metralleta y … mejor verlo en video.





Rambo 3 (1988):
Año 1988, nos olvidamos totalmente de First Blood, la saga pasa a denominarse desde ahora y para siempre Rambo, a secas, en esta tercera película que durante muchos años sería la última, y de hecho la más memorable.
Resulta que Rambo vive pacíficamente, ayudando a gente pobre, cuando es informado de que los rusos han secuestrado al Coronel Trautman en Afganistán. Trautman! Por Dios!! Más que un amigo para Rambo, más que un padre!! Y allá que va, él solito, se marcha a Afganistán, con su cuchillo y su arco, y las flechas explosivas, y como está en Afganistán y los rusos son los malos (pero malos malísimos oye), solo queda una alternativa, vayamos a por los Talibanes, los buenos, esos heroicos guerreros de Alá que luchan por la liberación de Afganistán del yugo soviético, un noble pueblo oprimido que lucha por su libertad.
Con un argumento que bien podría ser un videojuego, Rambo, acompañado de un chaval, se infiltra en la base soviética para liberar a Trautman, que como era el jefe de Rambo, también es un borrico, y soporta todas las torturas a las que es sometido, incluso soltando chistes (esto era lógico no?, si un ruso que te tortura te pregunta “donde están las armas”, la respuesta SIEMPRE será “en tu culo”), es más, cuando llega Rambo ya se ha escapado él solito, pues menudo es Trautman. El caso es que Rambo resulta herido, pero eso poco importa, porque aunque te atraviesen un riñón, cualquiera sabe que cauterizando la herida puedes seguir corriendo y matando como si nada. Total, que después de destrozar la base soviética y de ser perseguido por unas extrañas cuevas, y después de encargarse, de forma magistral, por cierto, del musculoso secuaz del jefazo ruso (ese que en los videojuegos corresponde al “jefecillo” que va antes del “jefe final”). Así que el “jefe final” cogerá un helicóptero, y acompañado de un autentico ejercito tomara represalias con los talibanes. Pero claro, ellos tienen de su lado a Rambo, lo cual desequilibra la balanza.
Así que eso tenemos, una catastrófica película de acción, con rusos malos, talibanes buenos, Rambo el héroe, que actúa peor y corre aún más raro, que mata más que nunca, y cuyo argumento daría para escribir un libro, ya que tiene absolutamente todos los clichés de este tipo de películas. Y es que si bien cada género tiene sus “elementos típicos” esos de los que reírse, pocas veces tenemos ocasión de verlos totalmente reflejados en una película, pero esta los junta todos, absolutamente todos. Mala a rabiar, memorable como ninguna.

John Rambo (2008):
Y la tira de años después, concretamente 20, el propio Stallone se decide a recuperar a Rambo, escribe, dirige y protagoniza, toma ya! Total, que Rambo tiene 20 años más, pero ni se nota, merced a maquillaje, operaciones y efectos digitales Rambo sigue más en forma que nunca, y aunque siga con su pacifica vida en el sureste asiático, en el fondo sigue siendo la misma arma implacable de matar.
Resulta que aunque se opone, acaba siendo convencido por un grupo de misioneros para llevarlos a la frontera de Birmania, a llevar medicinas a unos refugiados del oscuro y terrorífico régimen político que gobierna este país. El caso es que una vez allí se tuercen las cosas, pero Rambo, en vez de largarse, como es un hombre-ONG armado con un machete y flechas explosivas, acabara salvando a todos.
Los tiempos han cambiado, los argumentos han cambiado, ahora no hay rusos, no hay vietnamitas, pero sigue habiendo malos, así que Rambo seguirá teniendo una excusa, sea la que sea y donde sea, para hacer lo mismo de siempre, y es patear culos. Una ambientación más oscura y una estética mucho más sangrienta que las anteriores, rozando el gore. Las artimañas son las mismas que siempre, y la pirotecnia es real, algo que se echa de menos en las películas de los últimos años, que cada vez más tiran de pirotecnia virtual. Así que es un agradecimiento a medias para Stallone, que aunque haga una película mala (en realidad es simplemente más de lo mismo, de hecho es mejor que la 3) al menos intenta hacerla de forma clásica, pero a medias, porque también cuando quiere mete efectos difitales.
Visto lo visto, con esta sucesión argumental, no me extrañarían inminentes secuelas en algun país centroafricano o en Corea del Norte.

Antes de terminar, es preciso hacer una importante aclaración. El público español (únicamente) está muy acostumbrado a la popular frase de Rambo “No siento las piernas” de tal manera que siempre van acompañados frase y personaje. Pues bien, en ninguna de las 4 entregas dice Rambo tan popular frase (que de hecho es anterior a la 4ª). Toda la confusión viene del programa “Esta Noche Cruzamos el Mississippi” presentado por Pepe Navarro. En este programa, con motivo de la inauguración de un Planet Hollywood, Santiago Urrialde se fue vestido de Rambo a la ceremonia, que contaba con Antonio Banderas y el propio Stallone, al que llegó a dar un abrazo. Durante todo el reportaje Urrialde no paraba de imitar cómicamente a Rambo, diciendo una y otra vez “No siento las piernas”, y es de ahí precisamente que todo el mundo acabara asociando la frase y el personaje.
Algunos incluso afirman haberla oído en la primera película, otro punto erróneo. Al final de la primera película Trautman encuentra a un enloquecido Rambo encerrado en un edificio, allí Rambo, entre alucinaciones, le contará una escena traumática que vivió en la guerra, cuando una granada mató a un amigo suyo al que seccionó las piernas, durante esta escena Rambo repite la frase “No encuentro las piernas”, frase muy parecida y verdadero origen de toda la confusión, pero que no se refiere de hecho a las piernas de Rambo, sino a las de su amigo.
Los puristas diran que dicha frase es de la película El Cazador, y tienen razón, en El Cazador se dice esa frase, tal cual, pero no es el origen de la relacion Rambo-NoSientoLasPiernas

miércoles, 26 de enero de 2011

La decadencia del cine.


Hoy voy con una teoría mía, propia, y fundamentada únicamente en opiniones personales, así que espero que nadie espere revelaciones o información excesivamente documentada, esto se basa únicamente en lo que deduzco yo de la cantidad ingente de películas que he visto.
De todos es conocido que el cine actual, especialmente en la última década ha bajado el nivel bastante con respecto a épocas anteriores, Hollywood no vive precisamente una época dorada y la mayoría lo achaca a Internet y a la piratería, que al parecer han acabado con las ganas y la creatividad de los realizadores.
Personalmente, la historia de la piratería, sin tratar de justificarla, me parece una excusa, de hecho, la Gran Excusa, algo de hecho prácticamente irrebatible, porque escudados en ella, cualquier artista parece tener razón. No obstante sigue pareciéndome un claro intento de desviar la atención a la vez que no hacen autocrítica. Porque si bien Hollywood está de capa caída, no es la primera vez que ocurre, ha ocurrido varias veces en épocas en las que no había Internet.
Mi teoría se basa en que el cine, como la economía, va teniendo buenos y malos momentos, alternativamente, motivados sobre todo por grandes o importantes acontecimientos, relacionados directa o indirectamente con el cine. Para ello hagamos un repaso rápido a la historia del cine.
Remontémonos al principio de todo, y recordemos que el cine, pues no lo inventaron los americanos, y Hollywood no pasaba de ser una zona de montes a las afueras de Los Ángeles. El cine (y el cinematógrafo, que si bien van relacionados no son lo mismo y no hay que confundirlos) lo inventamos los europeos. Artistas visionarios que encontraron en el invento de los Lumière una nueva forma de expresarse, de posibilidades infinitas, lo cual propició una primera edad de oro del cine, que en pocos años pasó de meros experimentos a verdaderos largometrajes que derrochaban creatividad. Pero los americanos no tardaron en coger el relevo, aunque inicialmente tuvieron un importante lastre, y es que Edison (sí, sí, el famoso inventor) era el propietario de los derechos del cinematógrafo en USA, así que usarlo implicaba tener que pagar un extra que no todos podían pagar. Entonces fue cuando algunos decidieron huir al lugar más alejado de Edison (NY) y fueron a Los Ángeles, junto a la frontera mexicana, con una rápida vía de escape. Nace así Hollywood tal como lo conocemos hoy, como una Meca del cine, y así los americanos empezaron a hacer películas competitivas.
Pero ya llegando a finales de los años 20, las limitaciones del cine mudo eran evidentes, y apareció el sonido, uno de los booms más grandes en cuanto a creatividad (aunque a mi parecer no es el más importante), en 1928 con El Cantor de Jazz. Comienza así una explosión de creatividad que descubrió al mundo nuevos géneros casi imposibles antes, como eran los musicales o el terror. Pero aún el cine estaba algo escaso de medios, que se suplían con mucha creatividad, creatividad que no tardaría en agotarse en apenas 10 años, muestra de ello son por ejemplo las maravillosas películas de terror de Universal Pictures de los años 30, cuyas formulas estaban más que agotadas en los 40, ya a principios.
Pero esta pérdida de creatividad no tardó en encontrar alicientes para ofrecer al mundo nuevos géneros, aunque los motivos tendrían que venir en forma de guerra. El conflicto, de escala mundial y de muchos años de duración ofreció un largo filón de cine bélico. También su terrible finalización, con las bombas atómicas, serían un nuevo aliciente, esta vez para los años 50.
En los años 50, con la aparición de la televisión, los seriales y demás, el cine necesitaba una nueva inyección para no perder fuelle. Nace de esta manera la Serie B. Películas baratas, hechas rápido y mal, con guiones de factoría (algunos de ellos propiciados simplemente por ocurrentes y originales títulos), para ver y olvidar en programas dobles de autocine. La Guerra Fría, el miedo y desconocimiento de la energía nuclear, la Guerra Mundial y los eminentes Westerns junto con la generalización del uso del Technicolor (y la aparición de técnicas alternativas como Metrocolor o Eastmancolor) hicieron de los 50 una autentica edad de oro, destacando producciones de Serie A o Serie B, muchos o pocos medios dejaron películas buenas o malas, indistintamente.
Pero siguiendo la tendencia anterior, en ciclos de 10 años, la formula tenía que agotarse. A falta de ningún aliciente, el cine americano no pudo sino perder terreno, siendo entonces el cine europeo el que destacó durante los 60, cine alemán, francés, italiano, ruso incluso, pero especialmente británico (en manos de la Hammer) fueron los grandes beneficiados del bajón americano.
No obstante, no tardarían en recuperar el terreno, en 1967 se abandonó el Código Hays, sustituido por la clasificación por edades. Este hecho, aparentemente poco importante y ciertamente olvidado, es a mi parecer el principal motivo del boom más importante de la historia del cine, y es que esto significaba que ya no había ningún tipo de traba a la realización de cualquier tipo de película, cualquiera con los medios suficientes (por entonces ya era más fácil que en décadas anteriores) podía dar rienda suelta a su creatividad y rodar lo que quisiera, luego la película, si contenía escenas anteriormente censurables, sería catalogada para públicos más adultos.
Liberada de este importantísimo lastre que llevaba arrastrando desde 1934, la industria americana vivió otra autentica edad de oro (seguida por Europa, que dejo grandes películas, eclipsadas por las americanas), nuevos géneros pudieron ser inventados, y viejos géneros pudieron ser renovados, la violencia, el sexo la sangre y un sinfín de detalles se abrían camino en las películas, creando sensación en el público. Durante los 70 se hicieron muchísimas y muy buenas películas, apareciendo el exploitation como “Serie B”. A finales de los 70 y principios de los 80, la llegada del video (y con ello los videoclubs), las televisiones a color, y las técnicas de efectos especiales por ordenador prolongaron la supremacía americana hasta mediados de los 90.
Es precisamente desde entonces que el cine americano ha estado en decadencia, seguido por una decadencia también evidente del cine europeo, demasiado americanizado hoy día, a costa de imitar las formas de los americanos durante los 80 y los 90. La fuga de cerebros de guionistas desde el cine a la televisión, sabedores de que las series les reportan más beneficios y contratos más largos que las películas es una de las principales causas de que hoy día la principal corriente del cine se base en remakes y continuaciones.
Pero el cine no se está muriendo, es solo el cine que nos venden los grandes estudios lo que está perdiendo nivel de una forma alarmante, no obstante aun hoy podemos encontrar buenos ejemplos de buen cine. Para ello es necesario rebuscar más a fondo, el cine independiente de países con importante tradición, como USA o Inglaterra son buenas opciones, la alternativa, agotado el cine comercial americano y europeo, debe buscarse en países en auge con poca tradición, véase China, Australia, India, países nórdicos y/o centroeuropeos, etc.
Por supuesto, durante todo este tiempo, Japón siguió a lo suyo, viviendo en un universo paralelo, sin verse afectada por los altibajos americanos.

martes, 25 de enero de 2011

The Films That Time Forgot: Los Blandings ya Tienen Casa (1948)



No es que sea una gran película, pero nunca había oído hablar de ella, y al verla no pude evitar detectar tantas similitudes con otro título mucho más recordado.
De 1948, en blanco y negro, protagonizada por Cary Grant y Myrna Loy, esta comedia trata de un publicista, que harto de Manhattan decide comprar una casa en Connecticut, desde luego, parecía una autentica ganga. Pero al mudarse a la casa descubren que es un auténtico desastre y las averías y reparaciones empezaran a acumularse hasta no quedar más remedio que echar la casa abajo y reconstruirla. La convivencia entre los propietarios y los obreros acabara siendo un completo caos, como era de esperar.
La película, como se puede adivinar fácilmente, se parece demasiado a “Esta Casa es una Ruina” como para no pensar en un remake (aunque no encuentro mucha información al respecto).  Si bien en nuestros días es mucho más recordada la película de Tom Hanks, no es que sea ninguna obra de arte, y la película original, con Cary Grant haciendo un papel cómico en el que se desenvuelve bastante bien, resulta bastante entretenida, y también resulta bastante curioso el tema de comparar una con otra.
En resumen, ni original ni remake son obras maestras, pero son comedietas bastante entretenidas, cada una a su manera. Un clásico que debería ser más recordado, pero del que solo se recuerda el remake.

lunes, 24 de enero de 2011

Nosolokaijus: Mothra (1961)



Tras Godzilla, el género del Kaiju-Eiga empezó a proliferar en Japón, con más presupuesto, en color, mejores maquetas y efectos especiales, una buena cantidad de monstruos surgieron de la mano de Ishiro Honda, la mayoría de los cuales se incorporarían como personajes secundarios a la saga de Godzilla. Es el caso del que nos ocupa hoy, Mothra, de 1961.
Mothra (o Mosura) es una polilla gigante, que tiene 2 formas como todo insecto, una es la forma de larva y la otra es la forma de polilla. Lo curioso del tema, es que aunque la forma de polilla es la que da nombre al monstruo, es la forma de larva la que más abunda en todas sus apariciones.
Hasta este momento las Kaiju-Eiga trataban de tener una explicación científica, fuera buena o mala, o realista o no, el caso es que se pretendía que los monstruos fuesen fenómenos naturales o artificiales producidos por la mano del hombre, véase por radiactividad. No obstante en Mothra encontramos continuamente elementos fantásticos sin más explicación que la magia, algo que empaña un poco todo el resultado.
El caso es que Mothra eclosiona de un huevo escondido en la Isla Infante, en la que Mothra es venerado como un Dios, y comunicándose mentalmente con dos diminutas gemelas con extraños poderes (y cuando digo diminutas, es cosa de 10 cm de altura, se pasan la película entera viviendo en una caja). Total, que eclosiona en forma de larva y se va a Tokyo, como no, a montarla, y allí arrasa con todo lo que encuentra en su camino hasta llegar a la famosa Torre de Comunicaciones de Tokyo, en la que formara su capullo para transformarse en polilla.
Aunque el argumento está plagado de magia y cosas inexplicables, la película, como Kaiju Eiga, es de lo mejorcito, y de lo que más recuerdo es la memorable escena de la destrucción de la Torre de Comunicaciones, una escena muy bien hecha, con unas maquetas estupendas.

domingo, 23 de enero de 2011

Recomendaciones


Recomendaciones para una semana demente, programa triple bizarro-Dracula:
-          Zinda Laash (Pakistán)
-          Drakula Istanbulda (Turquía)
-          Bandh Darwaza (India)
Si lo que se quiere es entretenimiento pasajero, de ver y olvidar, con efectos especiales, situaciones entretenidas y poco guión, Noche y Día (2010) la de Cameron Díaz y Tom Cruise, no me ha parecido tan mala (no tanto como esperaba) y además tiene un rato bastante tópico (como era de esperar) en Pamplona.