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jueves, 27 de enero de 2011

Grandes Sagas (de ayer y hoy): Rambo



Bien, sigamos con el rollo ochentero, y es que aunque algunos no estén de acuerdo, las mejores y/o más recordadas sagas son de los 80, algunas de ellas comenzadas antes, casi todas finalizadas después (ya sea en los 90, en los 2000 o aun activas).
Vamos con Rambo, una saga que mencioné el otro día en Mad Max, y es que al margen de las películas, de la cantidad o calidad de ellas, de los argumentos o de la idea general de la saga, lo que se recuerda de esta saga es su protagonista, John Rambo. Pero además hay otro punto curioso, y es que a Rambo se lo asocia con una imagen y un comportamiento que no se corresponden con la primera película (titulada Acorralado (First Blood)). Y es que, aunque la primera película es buena, no magistral, ni muy buena, es simplemente buena y disfrutable; deja entrever al final, que Rambo es un soldado de habilidades extraordinarias, y esto, unido al despiporre de acción (muchas veces sin ton ni son) de las siguientes entregas, dieron al mundo una imagen de Rambo que molaba más, y es por eso que la primera película, la mejor de las 4, no es apenas recordada y en cambio las siguientes 3 sí que lo son (al menos, la imagen que cualquiera pueda tener de Rambo, incluso sin haber visto ninguna, es la de las 3 secuelas).

Acorralado (1982):
Con el título de First Blood y dirigida por Ted Kotcheff (Este Muerto Está Muy Vivo), John Rambo hace su aparición en los cines en 1982. Se trata de un joven simplón que recién llegado de Vietnam se dirige a pie a su casa. A la llegada a un pueblo cualquiera en mitad de bosques y montañas el sheriff le dice que se largue antes de haber entrado siquiera, diciendo que no quiere problemas. Rambo no hace ni caso y entra en el pueblo, solo busca comer algo y descansar antes de seguir su camino, pero el obstinado sheriff lo detiene. En la comisaria empezara a sufrir abusos por parte de los ayudantes del sheriff, y su inestable cabeza le hará recordar momentos vividos en Vietnam, lo que despertará el brutal comando que lleva dentro, y escapará de sus agresores, huyendo al bosque.
El sheriff, cabreado, ira tras él para hacérselo pagar, situación en la que accidentalmente muere un hombre al caer del helicóptero, y a partir de aquí todos los efectivos se dedicaran a atrapar a Rambo, acusado de asesinato. Para tratar de detenerlo llamaran al Coronel Trautman, su jefe en Vietnam, que les revelara que Rambo es un comando especializado en guerra de guerrillas, que además se encuentra en su elemento en esa zona boscosa.
Y como vaticina Trautman, así es, tenemos media película consistente en Rambo poniendo trampas, moviéndose por el bosque mientras se encarga de los ayudantes del sheriff. Se trata de una película a mi parecer bastante entretenida, y bastante infravalorada, de hecho, es relativamente buena, nada que ver con los desmanes del Rambo de las siguientes entregas. Destacar a uno de los jóvenes ayudantes del sheriff (el primero en llevarse una hostia de Rambo), nada menos que David Caruso, el Teniente Horatio Caine (ay si te pillase ahora Rambo… la que te daba…).
 
Rambo: Acorralado 2 (1985):
Y en mi amado 1985 llega la segunda entrega, la que por primera vez incluye el nombre de Rambo en el título, dirigida por George Pan Cosmatos (Cobra, el Brazo Fuerte de la Ley, ahí es nada).
Si en la primera película el Coronel Trautman hablaba de la capacidad como comando especial de Rambo, cosa que vimos demostrada en parte contra los ayudantes del sheriff, no lo vimos realmente en acción, en su elemento, esa imparable máquina de matar.
El caso es que Rambo es excarcelado para que cumpla una misión, infiltrarse en Vietnam y reconocer el terreno para un posible rescate de prisioneros. El caso es que una vez allí las cosas no saldrán como estaba previsto, armado con su cuchillo y sus flechas explosivas. Inicialmente se le dice que no ataque al enemigo, pero una vez desmadrada la cosa, Rambo prácticamente enloquece y empieza a cargarse todo lo que puede, intentando eso sí, ser el héroe que rescata a los prisioneros.
O sea que ya tenemos el circo armado, el que se hubiera quedado con ganas de ver a Rambo en acción en la primera (en verdadera acción) aquí lo tiene, actúa mal, corre raro, mata mucho y grita, de hecho grita mogollon!. Lo más memorable de la película es ese finalazo, cuando se baja del helicóptero, agarra la metralleta y … mejor verlo en video.





Rambo 3 (1988):
Año 1988, nos olvidamos totalmente de First Blood, la saga pasa a denominarse desde ahora y para siempre Rambo, a secas, en esta tercera película que durante muchos años sería la última, y de hecho la más memorable.
Resulta que Rambo vive pacíficamente, ayudando a gente pobre, cuando es informado de que los rusos han secuestrado al Coronel Trautman en Afganistán. Trautman! Por Dios!! Más que un amigo para Rambo, más que un padre!! Y allá que va, él solito, se marcha a Afganistán, con su cuchillo y su arco, y las flechas explosivas, y como está en Afganistán y los rusos son los malos (pero malos malísimos oye), solo queda una alternativa, vayamos a por los Talibanes, los buenos, esos heroicos guerreros de Alá que luchan por la liberación de Afganistán del yugo soviético, un noble pueblo oprimido que lucha por su libertad.
Con un argumento que bien podría ser un videojuego, Rambo, acompañado de un chaval, se infiltra en la base soviética para liberar a Trautman, que como era el jefe de Rambo, también es un borrico, y soporta todas las torturas a las que es sometido, incluso soltando chistes (esto era lógico no?, si un ruso que te tortura te pregunta “donde están las armas”, la respuesta SIEMPRE será “en tu culo”), es más, cuando llega Rambo ya se ha escapado él solito, pues menudo es Trautman. El caso es que Rambo resulta herido, pero eso poco importa, porque aunque te atraviesen un riñón, cualquiera sabe que cauterizando la herida puedes seguir corriendo y matando como si nada. Total, que después de destrozar la base soviética y de ser perseguido por unas extrañas cuevas, y después de encargarse, de forma magistral, por cierto, del musculoso secuaz del jefazo ruso (ese que en los videojuegos corresponde al “jefecillo” que va antes del “jefe final”). Así que el “jefe final” cogerá un helicóptero, y acompañado de un autentico ejercito tomara represalias con los talibanes. Pero claro, ellos tienen de su lado a Rambo, lo cual desequilibra la balanza.
Así que eso tenemos, una catastrófica película de acción, con rusos malos, talibanes buenos, Rambo el héroe, que actúa peor y corre aún más raro, que mata más que nunca, y cuyo argumento daría para escribir un libro, ya que tiene absolutamente todos los clichés de este tipo de películas. Y es que si bien cada género tiene sus “elementos típicos” esos de los que reírse, pocas veces tenemos ocasión de verlos totalmente reflejados en una película, pero esta los junta todos, absolutamente todos. Mala a rabiar, memorable como ninguna.

John Rambo (2008):
Y la tira de años después, concretamente 20, el propio Stallone se decide a recuperar a Rambo, escribe, dirige y protagoniza, toma ya! Total, que Rambo tiene 20 años más, pero ni se nota, merced a maquillaje, operaciones y efectos digitales Rambo sigue más en forma que nunca, y aunque siga con su pacifica vida en el sureste asiático, en el fondo sigue siendo la misma arma implacable de matar.
Resulta que aunque se opone, acaba siendo convencido por un grupo de misioneros para llevarlos a la frontera de Birmania, a llevar medicinas a unos refugiados del oscuro y terrorífico régimen político que gobierna este país. El caso es que una vez allí se tuercen las cosas, pero Rambo, en vez de largarse, como es un hombre-ONG armado con un machete y flechas explosivas, acabara salvando a todos.
Los tiempos han cambiado, los argumentos han cambiado, ahora no hay rusos, no hay vietnamitas, pero sigue habiendo malos, así que Rambo seguirá teniendo una excusa, sea la que sea y donde sea, para hacer lo mismo de siempre, y es patear culos. Una ambientación más oscura y una estética mucho más sangrienta que las anteriores, rozando el gore. Las artimañas son las mismas que siempre, y la pirotecnia es real, algo que se echa de menos en las películas de los últimos años, que cada vez más tiran de pirotecnia virtual. Así que es un agradecimiento a medias para Stallone, que aunque haga una película mala (en realidad es simplemente más de lo mismo, de hecho es mejor que la 3) al menos intenta hacerla de forma clásica, pero a medias, porque también cuando quiere mete efectos difitales.
Visto lo visto, con esta sucesión argumental, no me extrañarían inminentes secuelas en algun país centroafricano o en Corea del Norte.

Antes de terminar, es preciso hacer una importante aclaración. El público español (únicamente) está muy acostumbrado a la popular frase de Rambo “No siento las piernas” de tal manera que siempre van acompañados frase y personaje. Pues bien, en ninguna de las 4 entregas dice Rambo tan popular frase (que de hecho es anterior a la 4ª). Toda la confusión viene del programa “Esta Noche Cruzamos el Mississippi” presentado por Pepe Navarro. En este programa, con motivo de la inauguración de un Planet Hollywood, Santiago Urrialde se fue vestido de Rambo a la ceremonia, que contaba con Antonio Banderas y el propio Stallone, al que llegó a dar un abrazo. Durante todo el reportaje Urrialde no paraba de imitar cómicamente a Rambo, diciendo una y otra vez “No siento las piernas”, y es de ahí precisamente que todo el mundo acabara asociando la frase y el personaje.
Algunos incluso afirman haberla oído en la primera película, otro punto erróneo. Al final de la primera película Trautman encuentra a un enloquecido Rambo encerrado en un edificio, allí Rambo, entre alucinaciones, le contará una escena traumática que vivió en la guerra, cuando una granada mató a un amigo suyo al que seccionó las piernas, durante esta escena Rambo repite la frase “No encuentro las piernas”, frase muy parecida y verdadero origen de toda la confusión, pero que no se refiere de hecho a las piernas de Rambo, sino a las de su amigo.
Los puristas diran que dicha frase es de la película El Cazador, y tienen razón, en El Cazador se dice esa frase, tal cual, pero no es el origen de la relacion Rambo-NoSientoLasPiernas

martes, 18 de enero de 2011

The Films That Time Forgot: Oz, Un Mundo Fantástico (1985)



Ocurre a menudo con películas desconocidas que suelen ser habitualmente catalogadas de “obra de culto”, calificativo que quiere decir algo así como “yo la conozco y tú no, así que puedo decirte que es buena y dármelas de molón. Normalmente esta definición suele ser dada por sectores de modernetes para catalogar películas que en su momento no eran malas y no tuvieron mucha transcendencia porque tampoco eran demasiado buenas, pero con el paso de los años han adquirido un toque retro, el cual, según las modas “retro” del momento, las hace esta otra vez de actualidad.
Bueno, pues este no es uno de esos casos; Oz, Un Mundo Fantástico (Return to Oz), película de Disney de 1985, es una tardía continuación (de hecho tiene el record de continuación hecha con más años con respecto a la primera, 46 años concretamente) del famoso musical de 1939 El Mago de Oz. Basada al igual que la predecesora en los libros de Lyman Frank Baum (concretamente el segundo y el tercero), que escribió 14 libros sobre el mundo de Oz, en esta historia Dorothy, que ha vuelto a su hogar en Kansas, pero echa de menos a sus amigos de Oz, así que la llevan a un médico que hace tratamientos de electroshock (detalle muy tranquilizador para la niña, seguramente), pero el tratamiento no sale como esperaban y Dorothy regresa a Oz, donde las cosas han cambiado y el rey Nome ha transformado a sus amigos.
La película no fue bien recibida, porque la gente identificaba la historia de Oz con la película de MGM de 1939, no con los libros de Baum, y como la estética, la historia y todo cambia bastante con respecto a la original, no tuvo demasiado éxito. Su director, Walter Murch era debutante y solo ha dirigido esta película, siendo más reconocido como editor de sonido o montador (labor que le ha reportado 3 Oscar). Es curioso que entre las películas fantásticas de los 80 las reinas sean Dentro del Laberinto y La Historia Interminable, pero a mi Return to Oz me parece mejor que cualquiera de las 2. Similar en ambientación, decorados y efectos, tiene una historia mejor que la primera (que es interesante, pero a mi parecer plagada de algunas estupideces que sobran) y con una realización mejor que la segunda (que por ser de la RFA andaba más escasa de medios que una producción americana).
El caso es que su influencia en películas posteriores es notable, y por citar algunos ejemplos me voy a ir a algo perfectamente reconocible por cualquiera, uno es la estética de Alicia de Tim Burton (2009) especialmente las escenas del Castillo de la Reina Roja, la otra es Jack Skellington el protagonista de Pesadilla Antes de Navidad (1993) dirigida por Henry Selick (mal atribuida siempre a su productor Burton). La influencia en estos dos ejemplos no es casual, Burton y Selick son amigos y han colaborado en numerosas ocasiones, y concretamente en el 85 los dos se encontraban trabajando para Disney. Una búsqueda más a fondo nos mostrara que el propio Selick participó como Storyboard Artist (como se diga en castellano, no conozco el término técnico) en Return to Oz, lo que confirma las sospechas, y es que efectivamente el personaje de Jack Skellington está basado en el Jack Pumpkinhead de Return to Oz.

sábado, 11 de diciembre de 2010

1985: Los Goonies (2 de 2) [6 de 7]



¡Atención, detalles del argumento!
Dejando a un lado el reparto, pasemos a la película. La cosa empieza como he dicho, una aburrida tarde en la que tras la fuga de los Fratelli, todos los Goonies se van reuniendo en la casa de Mickey y Brand. Esta escena introductoria resume a la perfección todos los elementos que marcaron esta generación de actores y esta época. Brand está haciendo músculos con un sinfín de aparatos (hoy bastante estrafalarios todos), mientras Mickey se queja de la expropiación de la barriada (bastante turbia en términos argumentales). Aparece bocazas, con un peine (no un peinecito no, un cepillo bien grande) con el que se peinara unas cuantas veces, pero no contento con el peine también trae una lata de Pepsi (¿las siguen fabricando?). Tras la aparición de Bocazas viene la del torpe Gordi, que antes de entrar en casa tendrá que hacer el supermeneo (consistente en hacer bailar sus lorzas), y para abrirle la puerta, mucho más rápido que caminar hasta ella es activar el sistema de “efecto dominó”, que incluye partes que deberían ser repuestas… y por cierto como coño había entrado Bocazas entonces? Finalmente aparece Data, otro que viviendo justo enfrente ve más cómodo tirarse contra la casa en tirolina.
Tras la hilarante escena en la que Bocazas “traduce” las ordenes de la señora Walsh a Rosalita en italiano (en el original es en castellano), acaban subiendo al desván y encontrando un amuleto y un mapa del tesoro de Willy el Tuerto, todo procedente de una exposición. Hasta aquí todo va bien, quitando que en la escena del desván la pareja de directores se columpian un poco incluyendo artefactos “molones” como las bolas de plasma y demás, que no obstante necesitan electricidad para funcionar y dudo que estuviesen permanentemente enchufadas en el desván, a pesar de lo cual, el efecto, a ojos de cualquier niño que vea la película, es alucinante.
Tras atar al hermano de una forma que recordaré toda mi vida, usando uno de esos aparatos de muelles para muscularse tan típicos de los 80, y salir corriendo de la casa al ritmo de Goonies ‘r Good Enough, interpretada por Cyndi Lauper, que además sale en la televisión de la casa, los Goonies se dirigen a la playa, en la que encontraran pistas que indican que el mapa puede ser auténtico. Aun así, sin mucha fe, se dirigen a un restaurante de verano con pinta de muy abandonado (punto que siempre me extraño que desconocieran, viviendo tan cerca, no tener ni idea de si el restaurante funciona o no resulta… dudoso cuanto menos). Los Fratelli se han escondido en el restaurante, que es además la base de operaciones para su operación de falsificación de dinero. Pero los chicos, ni cortos ni perezosos, a pesar de todos los indicios de que no deberían entrar allí, acaban entrando y creyendo, de forma forzosa, en la explicación de que el restaurante está abierto, que tomen algo y se larguen. Durante esta parte los Fratelli hablan entre sí en italiano, pero Bocazas, que hablo con Rosalita y traducía el mapa en italiano, parece no comprenderlos, error de la traducción, ya que tanto Rosalita como el mapa eran en castellano, en este punto los traductores podrían haberse dado cuenta y cambiar castellano con, por ejemplo, portugués, país además con una tradición naval más importante que la italiana, aunque dudo que tanto portugueses como italianos como españoles hubieran llegado a las costas de Oregón a esconder un tesoro.
Los Fratelli se largan y aparece la pareja femenina y también Brand, a buscar a Mickey. Y entonces comienza una de las partes que más gracia me hacen. Gordi, él solito, se hace dueño y señor de este segmento, en el que empieza a montarla rompiendo cosas (que llevan al descubrimiento del túnel) y luego encuentra, por olfato, helado en el congelador, para cavar encerrado en el con un cadáver, al final escapa, pero tiene la mala suerte de ser capturado por los Fratelli, que lo “torturaran” para que les cuente “todo”, y Gordi empezara a contarlo TODO, o sea, todas las cosas malas que ha hecho y de las que se arrepiente. Entre las historias hay cosas como que tiro a su hermana por las escaleras y echo la culpa al perro, que vomito en su chaqueta, luego fue al cine, y tiro el vómito encima de la gente desde el gallinero, provocando que todos empezasen a vomitar. Finalmente será encerrado con Sloth, que está atado con cadenas, y su mutuo gusto por el chocolate llevara a que se hagan amigos, dejando la escena que más me ha gustado siempre, la presentación entre Sloth y Gordi, en la que el brutote de Sloth tumba a Gordi al presentarse al estilo Tarzan. Ambos se liberan de las ataduras y Gordi llama a la policía, pero el Sheriff no le cree porque no era la primera vez que llamaba contando historias absurdas, como que el pueblo había sido invadido por criaturas que mutaban al echarles agua (guiño a los Gremlins y al guionista de ambas películas, Columbus).
Mientras tanto los chicos han ido por el túnel, encontrando una zona con un montón de tuberías de un club deportivo, en el que sembraran el caos (y algún que otro error de realización), y luego encontraran al famoso Chester Copperpot (personaje que inspira el disco El Viaje de Copperpot, de La Oreja de Van Gogh, y cuyo siguiente disco, A las 5 en el Astoria, hace doble alusión a unos cines y al pueblo de Los Goonies), el famoso cazatesoros que fue en busca de Willy el Tuerto y nunca regresó. Pero ellos siguen adelante motivados por haber llegado más lejos que Chester, y sorteando multitud de trampas llegan a la parte subterránea de un pozo de los deseos. El rato lo aprovecharan para ir a mear, cada uno por su cuenta (segmento también bastante gracioso, en el que Bocazas ve una moneda de Martin Sheen, confundiéndolo con Kennedy), y prosiguen, con los Fratelli muy cerca hasta llegar a la parte del órgano de huesos. Esta parte nunca la entendí muy bien, ya que las pasan canutas para abrir la puerta, y el obstáculo lo sortean demasiado fácilmente los Fratelli. Y tras un tobogán de agua llegan a la cueva en la que está el barco de Willy el Tuerto. Donner y Spielberg decidieron no mostrar a los chicos el barco, reproducido a escala real, hasta el rodaje de esta escena, así que lo que vemos en pantalla es la reacción natural del grupo al ver el barco terminado, desde luego todo un acierto por parte de los directores.
Finalmente llega la parte del barco, Mickey vuelve a ponerse bastante melodramático, profundo y melancólico, la verdad sin mucho sentido, porque realmente lo que dice, si uno lo piensa, es una auténtica sarta de tonterías. Durante esta parte la película toma un cariz bastante infantil, con la llegada de los Fratelli y la captura de los chicos, el resultado es que todo queda demasiado preparado. Por suerte aparece Sloth para salvar a los chicos y a la película, emulando a Erroll Flynn y luego a Superman, cuya camiseta lleva debajo (recordemos, Donner dirigió Superman unos años antes).
Finalmente la cueva se destruye, los chicos escapan, se reúnen con los padres, policías, Donner, prensa y demás. Acaban pagando la hipoteca de Los Muelles de Goon con unas joyas traídas del barco (punto bastante… confuso legalmente diría yo), y oímos a Data decir que la peor parte fue lo del pulpo, este “error” se corresponde con una secuencia con un pulpo que finalmente fue retirada (cosa comprensible, la escena en si podría ser interesante, pero dudo mucho que una de las trampas de Willy el Tuerto fuese un pulpo, que siguiese vivo siglos después o algo así).
Fin de los detalles del argumento
A la película, como puede apreciarse, se le pueden achacar ciertos defectillos, algunos son técnicos y otros son por exceso de infantilismo en una película que no debería serlo tanto (en esos momentos). No obstante, pasados por alto, el resto de la película es un entretenimiento muy bueno y muy ameno.
Se trata de una película que hay que ver a una determinada edad, y creo que también tuvo su época, por lo que supongo que vista hoy día, es difícil que encuentre el público adecuado. No obstante, entre finales de los 80 y principios de los 90, cuando apenas habíamos oído hablar de Internet, y aun salíamos a la calle a jugar y la televisión aún no se había visto invadida por la telebasura, fue cuando Los Goonies encontró su público idóneo, llegando a calar profundamente en una amplia generación. Personalmente, desde la primera vez que la vi (no recuerdo cuando), me di cuenta que era una de mis películas favoritas, y muchos años después, tras haberla visto un sinfín de veces, puedo reafirmar que es mi película favorita, de la cual sigo recordando todos los detalles, frases, personajes, y sobre todo, al entrañable Sloth, uno de los personajes del cine que más me han marcado.

jueves, 9 de diciembre de 2010

1985: Los Goonies (1 de 2) [5 de 7]



Algún tiempo antes del 85 (¿meses?, ¿años?), Spielberg, que venía dándole vueltas a rodar una clásica película de aventuras, algo que juntase viejos sueños de su infancia, como un grupo de amigos reunidos para vivir la aventura de sus vidas, algo así como encontrar un tesoro de unos piratas, el típico sueño de juventud de cualquier chaval de la época pre-informática que hubiera visto un sinfín de películas de aventuras en televisión o en el cine; pues bien este Spielberg, adulto ya pero para algunas cosas con mente de niño decide dejar de darle vueltas a la idea y planteársela, con forma concreta, al guionista Chris Columbus (por entonces apenas guionista de Los Gremlins). Una vez hecho el guión, se recurre a Richard Donner (director de Superman) para que dirija la película. Para la canción principal de la película se recurre a la artista de moda, Cyndi Lauper, que triunfaba porque tanto su música como su estilo eran la clave del momento cumbre de los 80.
Nacen así Los Goonies, rodada y ambientada en Astoria, Oregon, un pueblo en el que más tarde se rodarían películas como Liberad a Willy o Poli de Guardería. En este pueblo hay una barriada llamada Los Muelles de Goon, en la que viven un grupo de chicos que se hacen llamar Los Goonies. Esta barriada va a ser demolida por el vencimiento de una hipoteca, así que los chicos, que encuentran por casualidad un viejo mapa de un tesoro, escondido por el pirata Willy el Tuerto, deciden pasar su último día juntos buscando ese tesoro.
En el camino se encontraran multitud de problemas, primero una banda de falsificadores de dinero, uno de los cuales se acaba de fugar de la cárcel (escena inicial de la película, aprovechada para los créditos del reparto), les perseguirá para adueñarse del tesoro. Por si esto no es poco, la búsqueda del tesoro no será un camino de rosas, porque Willy el Tuerto dispuso multitud de trampas (twampas) para asegurar que no pudiese llegar cualquiera.
Hasta aquí relato, para no destripar el argumento, pero a partir de aquí, en todos los detalles que voy a comentar, puede haber más de un detalle que desvele mucho del argumento, así que conviene leerlo después de vista.
Empecemos por el reparto, y de paso comentemos que fue de ellos:
Sean Astin (Mickey), su papel, protagonista casi absoluto de la película, nunca me gusto, resulta bastante empalagoso, a veces sobreactuado, y casi siempre cansino, la definición que resume todos sus momentos protagonistas seria “melodramáticos”. Después de esta película, en la que hacía de niño bastante pringadete, fue cogiendo un aspecto primero más macarra como en Operación Soldados de Juguete o El Hombre de California, y poco a poco más rollizo (Rudy, Reto a la Gloria), para acabar, tras unos desapercibidos 90, haciendo del gordo Sam en El Señor de los Anillos.
Josh Brolin (Brand), su papel es votado por los aficionados como uno de los que menos gustan de la película, no obstante a mí siempre me hizo bastante más gracia que la mayoría del reparto. Ésta fue su primera película, pero durante los siguientes 10 años se dedicó a participar en series. Ya a finales de los 90 regresa al cine y le llega una gran oportunidad en un papel casi-protagonista en No es País Para Viejos, a partir de esta película le están lloviendo papeles más interesantes.
Jeff Cohen (Gordi), su papel es uno de los más entrañables de la película, formando un gran dueto al lado de Sloth. Tuvo un par de papelillos para la televisión durante un par de años. Desde entonces, retirado de la actuación, ha seguido un proceso contrario a Sean Astin, y ahora esta delgado.
Corey Feldman (Bocazas), el actor con más experiencia para el papel más sonado (y uno de mis favoritos) de la película. Con una abundante carrera en TV, y tras matar a Jason en Viernes 13 Capítulo Final (o sea la cuarta parte), y de salir como secundario en los Gremlins, siguió con una carrera igual de estelar después de Los Goonies, como en Cuenta Conmigo o Jovenes Ocultos, formando pareja con algunos actores importantes del momento y de su misma edad, como River Phoenix, pero los niños crecen, y el gracioso bocazas ya no era tan gracioso de mayor, y los papeles empezaron a escasear. A partir de principios de los 90 fue dando tumbos poco a poco hasta que fue “rescatado” por Troma para hacer papeluchos en sus películas (como Citizen Toxie).
Jonathan Ke Quan (Data), el James Bond del grupo, lleno de cachivaches de dudoso funcionamiento y de dudoso rigor realista, es otro de los personajes más recordados, aunque a mí nunca me hizo demasiada gracia. Recordado también por su anterior papel como Tapón en Indiana Jones y el Templo Maldito, hizo un par de actuaciones más en TV y desapareció totalmente del mundo del cine.
John Matuszak (Sloth), mi personaje favorito de la película, y uno de los más recordados por todo el público, el entrañable deforme Sloth supo hacerse con los espectadores y desde luego, Matuszak hace un papel genial. Jugador retirado de futbol americano, en la película vestía una camiseta de los Oakland Raiders, su equipo.
Kerry Green (Andy) y Martha Plimpton (Stef), el dúo femenino de la película no era demasiado importante argumentalmente, aunque los productores debieron ver conveniente el incluir también algún papel para ellas, al final varias de las situaciones acaban tomando una dirección debido a decisiones suyas. Aunque siguieron dedicándose a la interpretación, ninguna tuvo una carrera importante.
Los Fratelli, aunque no demasiado importantes en la trama principal, forman una trama secundaria que va metiendo prisa por detrás al grupo de chicos, los personajes están bastante bien quitando algún momento demasiado infantil. La madre, Anne Ramsey murió poco después en el 88, los hijos, Rovert Davi y Joe Pantoliano, han tenido una dilatada carrera en el cine aunque no con papeles importantes, el primero por su impecable pinta de italiano mafioso, el segundo por su estilo de “experto informático”, papeles ambos que dan mucho juego, aunque poco protagonismo.
Reparto y extras: La película, como puede deducirse de la pre-producción, da mucho juego para cameos, guiños y bromas, entre ellos cabe destacar que los padres de Gordi eran sus verdaderos padres, y además toda la familia tiene en la película el apellido propio, Cohen. Además, en la escena final, cuando todos se reúnen, uno de los policías es el propio Richard Donner.